lunes, 6 de noviembre de 2017

Y de nuevo 4 de noviembre


Me gusta bastante más este día que el 17 de septiembre, prefiero celebrar tu vida y no tu muerte con una misa.

Este años hemos tenido suerte, tu cumpleaños ha caído en sábado y yo a comienzos de semana, sin detallar nada sobre ese día, sugerí un viaje a la sierra que tanto amamos. Una visita junto a un día por la sierra compartido sí que es era una forma de celebrar ese cumpleaños que nos hace tener los mismos años durante mes y medio.

Después de tanto tiempo sin lluvia el día se presentaba con alerta amarilla pero a pesar de ello decidimos ir aunque tuviésemos que volver si la cosa empeoraba.

Tuvimos suerte, el día se presentó nublado con algunas gotas pero nada que nos impidiese visitarte.

Como siempre hicimos nuestro recorrido, pasamos mirando hacia el Rincón de Juan y dónde estaba la casa de Los Pinos dejando volar nuestros recuerdos, compramos productos ibéricos, un buen pan serrano y unas rosas con miel de las que tanto te gustaban. Y entre medias, un paseo por un campo otoñal lleno de colores marrones hasta llegar al sitio entre alcornoques en el que dejamos tus cenizas.

Y tu dirás que en parte es una tontería porque estuviste con nosotros de principio a fin del viaje, pero para nosotros es acercanos a tí un poco más. No sé si llegado mi momento eso será posible porque yo no estaré aquí para hacerlo pero a mí me gustaría también descansar allí junto a tí.


¡Feliz Cumpleaños Jon!

P.D. Y ahí estamos nosotros, tu madre, José María y Pepi en Los Pinos. Felicidades también a tu amigo Paco que ha cumplido también años estos días.

martes, 15 de noviembre de 2016

El pueblo de Jon y mío, nuestro pueblo

 
Villarrasa, 12 de noviembre de 2016

Cuando Manoli Barranca me dijo que habría una comida de nuestro curso pensé ¿por qué no? Me apetecía compartir un rato con personas a las que hacía tanto tiempo que no veía aunque por detrás estaba la no presencia de mi hermano.

Más tarde me dijo que eran dos años, el nuestro y el siguiente, y ahora sí me eché para atrás, ¡¿la clase de Jon también?!

Cada persona es un mundo y en éste, nuestro pueblo, nosotros siempre íbamos juntos a casi todas partes con la excepción de las horas escolares. En estas fechas los dos tendríamos la misma edad porque ni un año nos llevamos.

Aquí fuimos inmensamente felices, en un pueblo cálido que aún no tenía calles asfaltadas, en el que disfrutamos de correrías, cruces, fiestas, matanzas e incluso de una catequesis a la que D. Manuel nos llamaba con música de los payasos a través de un altavoz en el campanario. Íbamos de excursión al campo pasando por medio de trigales con las hermanas de Blanca como responsables y veíamos el toro de fuego que teníamos prohibido escondidos tras la persiana de una ventana.

Recuerdo a Manoli enferma en casa y a mi madre, su maestra, llevándole deberes para que no perdiera el ritmo del resto de la clase, recogernos unos a otros para ir al colegio de “arriba”, aquellos piñonates que hacíamos junto a la maestra en las ventanas de los colegios de “abajo”.

Ahí estaban Jon y sus amigos cazando libélulas con pistolas creadas por ellos mismos detrás de la tapia junto a la iglesia, jugando a las canicas que aún andan por casa o al “burro” que no debería tener ese nombre por la figura sino por lo burros que eran tirándose unos encima de otros.

Seguimos siendo de una Cruz que no nombraré por no ofender al resto, nos gusta mucho San Vicente y me encanta un atardecer en El Tejar. Por todo esto y mucho más, aunque parezca mentira, hoy me siento feliz pero incompleta.

Hoy quiero acordarme de los que nos ven desde ese otro lado, de Gregoria y de Jon, y que espero estén velando por nosotros.

Gracias por aquella felicidad inolvidable.

 P.D. Jon y yo delante de las ventanas del colegio de "abajo" el día de su Comunión.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Gracias


Séptimo aniversario
Gracias a todos los que estáis hoy aquí acompañándonos y recordando a Jon.

Gracias a nuestros amigos compartidos de infancia y juventud que como Manoli me llama o escribe de vez en cuando para ver como seguimos o como Loli, que tan contenta me recordó el año pasado que el día 4 de noviembre compartíais vuestro cumpleaños.

Gracias a tus amigas y compañeras de clase que de vez en cuando le cuentan a tu madre en clase de bolillos anécdotas en la que recuerdan lo echado para delante que eras.

Gracias a tus amigos, a Paco, que con motivo de este aniversario ha colgado una fotografía tuya con Luisa de cuando os conocisteis allá por los años ochenta. A aquellos que te escriben un artículo en su revista para homenajearte y recordarte.

Gracias a mis amigos, a Silvia, que simplemente me escribió un mensaje el sábado 17 en el que me contó lo que estaban haciendo ellos y me preguntó que qué hacíamos nosotros. Le respondí y no hicieron falta más palabras, yo sabía que se había acordado de nosotros y se lo agradecí en el alma.

Gracias a amigos compartidos con tu madre, como Tomi, que llama para preguntar cuando será tu misa.

Gracias a tu madre, a nuestra amatxu, por educarnos de esta forma, por ser siempre nuestro apoyo, por estar ahí con nosotros.

Gracias Jon por existir. Cuando estaba yendo a la psicóloga me hizo una pregunta que me dejó perpleja: “¿hubieses preferido que Jon no existiera para no sufrir este dolor?” “Claro que no”, respondí como un resorte. “¿Cómo iba a preferir eso? Mi vida no sería mi vida sin mi hermano, no tendría sentido.”

Gracias.
P.D. Jon y Luisa, los dos nos esperan ya desde el otro lado.


sábado, 17 de septiembre de 2016

De vuelta




17 de septiembre, 7 años

Jon, tu madre quiere que escriba hace tiempo pero ahora estoy en una etapa en el que el hecho de escribir se me hace cuesta arriba. Creo que por hacerlo el dolor será más evidente.

En nuestra familia, te nombramos todos los días por un tema u otro. Básicamente porque vienes a nuestra memoria por cualquier detalle, ya sea por un cartón de huevos de más que no compramos para tí o porque al desayunar recordamos que querías un tostador más grande como el que hay en casa, que no te era suficiente con el que tenías en Punta. En realidad, son cosas insignificantes pero que hacen que vengas a nuestra memoria y a nuestra conversación varias veces al día.

Eso, además de las veces que te recordamos interiormente y no compartimos con nadie. Aún la incredulidad está en nosotros y seguimos sin creer que no volveremos a verte.

Estos son días de recuerdos de aquellos últimos días, risas, charlas, discusiones e incluso de imágenes que permanecen en el cerebro, como fotos fijas de aquel momento en que todo cambió.

Es curioso que cosas triviales en otras situaciones puedas recordarlas vívidamente, un paseo contigo por el hospital, una mirada cómplice por la noche, hacerte un cartel que dijera “prefiero la charla a la siesta, despertadme”, esas pocas patatas de luxe que comiste ávido y contento al día siguiente de la intervención en que te hicieron la prueba pulmonar, tu sonrisa que acompañaste con un saludo al entrar en la UCI.

Mi hermano, te fuiste y aquí quedamos el resto. Sigues con nosotros.

lunes, 29 de agosto de 2016

Carta de una madre


Acaba de llamar mi amiga Isabel. Como dice ella, se acerca la fecha de Jon (17 de septiembre) y como siempre le diremos la misa, siete años ya. Me dijo también que Isa, su amiga e hija de Isabel, todos los días dice recordarlo. Igual nos pasa a nosotros.

Yo sí entiendo a la madre que dice: “Nadie puede sentir lo que yo siento si no ha perdido a un hijo. Dí que lo recuerdas pero no que está en un lugar mejor, no está aquí conmigo. Que no está sufriendo, ¿por qué tenía que sufrir?”

Me dicen, “¿ya te sientes mejor? El tiempo lo cura todo." No es verdad.

También que lo tuve muchos años, ¿qué año escogerías para que se muera tu hijo?

No me digas que soy fuerte, que Dios nunca nos envía más de lo que podemos aguantar. Sólo dí que lo sientes.

Muchas personas no sabemos que decir en los pésames. Yo siempre decía “lo siento”. Sin embargo, ahora me callo y la miro, creo que así nos comprendemos mejor.

Gracias a todos los alumnos y amigos que tantas alegrías me habéis dado porque cuando hablamos de él, él está presente.

Isabel me dijo una frase significativa: “ tu Jon era el sostén de tu casa" y yo no lo sabía. Es cierto, si quitas una pata a la silla cae, todas las patas son necesarias.

¡Jon te necesitamos!


Ama

jueves, 5 de mayo de 2016

El bautizo de Marta


Ahora que se acerca el día de la comunión de nuestra sobrina Marta, estoy recordando aquel día de hace 10 años en que fue su bautizo. Parece que fue ayer pero el tiempo ha pasado en un suspiro y mucho de ese tiempo no has estado junto a nosotros.

Aitor y Sonia fueron los padrinos de esa nueva niña que vino al mundo pequeñita y con muchas ganas de vivir. Ella misma me recordó alegre que el 29 de abril de 2006 fue su bautizo.

Creo que esa fue nuestra última celebración familiar en la que estábamos todos nosotros, tus padres, tu hermano, tu y yo. Fue un día fantástico en la que Aitor disfruto de su faceta de padrino y todos nosotros de que él fuera su padrino.

Tengo que pedirle a nuestra prima Begoña fotos de aquel día en la que tú precisamente ejerciste de fotógrafo oficial.

En la foto que acompaña a esta entrada estáis nuestros padres, Aitor y tú. Yo me puedo incluir porque estoy al otro lado del objetivo. Refleja un instante que ya no existe, no sólo porque sólo tres años más tarde nos dejaste, sino por el estado actual de tu padre, porque tu madre en vez de ese rojo vestirá en blanco y negro y porque nuestras sonrisas no serán las mismas.

Habrá fotos y no serán las tuyas pero intentaremos disfrutar de este nuevo feliz día para Marta y nuestra familia. Tú y el tío Crisanto seguro que nos acompañaréis.

Un beso muy grande mi hermano, mi mitad perdida.




sábado, 17 de octubre de 2015

Te recordamos Jon


17 de octubre, 6 años y un mes

Este texto lo escribió y leyó dedicado a ti, Loli Macías en el sexto aniversario.


Te recordamos Jon

Aunque han pasado seis años
siempre voy a recordar
aquel guapo profesor
que me enseñó a pintar.

Tus pinceles ya no tienen
la caricia de tus manos
pero están en ese arte
que representan tus cuadros.

Los artistas como tú
nunca se van para siempre
se quedan en el recuerdo
de su familia y sus gentes.

En el pueblo de Aljaraque
tú has dejado un gran legado
que algunos de tus alumnos
ya lo tienen demostrado
por eso que tu recuerdo
aquí siempre se ha quedado.

Loli Macías

jueves, 24 de septiembre de 2015

Juanjo 13 de septiembre de 2015


Elantxobe, 20 de septiembre 

Egunon denak!

En primer lugar, quisiera pediros disculpas por no poder dirigirme a vosotros en la lengua de mis antepasados en ésta, la iglesia de mi familia materna y contemplando a un lado el altar de la Virgen de los Dolores que arreglaba mi tía Begoña. Conozco algunas palabras y entiendo bastante más, pero los primos de Huelva no hemos preservado el Euskera.

Esta visita no ha sido planificada sino fortuita por desgracia. De repente nos ha dejado Juanjo y no podíamos dejar de venir, por él sí, pero sobre todo por los que se quedan aquí, por su familia, hermanos, sobrinos, y, sobre todo, por mi prima Arantxa y su hija Ana.

Conozco a Juanjo desde hace ya muchos años cuando se casó con Arantxa y pasó a ser uno más de la familia. Estuvimos presente en su boda y en el bautizo de Jon Andoni y luego dimos también la bienvenida a Ana a la familia.

Juanjo era una persona muy alegre, cariñosa y amable y que siempre te daba algún consejo. Al menos conmigo lo hacía cada vez que me veía, me cogía aparte y siempre me reservaba unas palabras. Y se que a mi padre también se lo dio. Ellos dos compartían un lazo invisible, ambos habían perdido un hijo. Sólo diez meses antes de la partida de Jon Andoni, se había ido también mi hermano Jon.

Tuvieron charlas que les sirvieron de mutuo consuelo cuando hace unos tres años se reencontraron en Huelva, mientras mi ama y Arantxa también hacían lo propio.

La muerte de un hijo es algo contra natura, se van de tu vida antes que tú y eso rompe las reglas. Cuando vine para el funeral de Jon Andoni por desgracia sabía que encontraría una familia en shock, unos padres y hermana incrédulos. ¿Aquello era real?

Al atardecer de aquel día, Juanjo y yo nos sentamos en la terraza de la casa y yo simplemente le dejé hablar y contesté a sus preguntas. Me dijo que nunca uno puede hacerse a la idea de lo que significaba aquello, que cuando hablaba con mi ama intentaba consolarla pero que no entendía entonces la profundidad de lo que nos había pasado, y le dije que era cierto, que ciertos dolores no se pueden explicar porque en nuestras mentes resultan inconcebibles. Cuando anocheció los dos miramos hacia Ogoño y creo que pensamos lo mismo, ahí se ha quedado Jon Andoni y allí también está él ahora.

Para Juanjo, para Arantxa, para Ana, aquello fue un golpe muy duro del que nunca te recuperas y que además llega a afectarte físicamente, no duele sólo el alma sino que el cuerpo también se resiente y, de repente, los años te caen encima.

Juanjo fue un marido atento que ha estado cuidando a Arantxa en su enfermedad y un padrazo con sus hijos, a los que intentaba inculcar el amor y el respeto por los demás. Las palabras “hija” e “hijo” en su boca sonaban distintas.

Cierto, él ha partido, pero ya está con su hijo, pero aquí quedan los que ahora nos tienen que preocupar, su familia. Arantxa tienes que cuidarte mucho, ahora no puedes dejarte venir y Ana quédate con todo lo que era tu aita, cualquier recuerdo es precioso, cuida mucho de tu ama y de tí misma.

Juanjo, Jon Andoni, iseko Begoña, Jon, cuidad de nosotros desde el otro lado hasta que nosotros también lo crucemos. Otoi bat eta gero arte.

P.D. Juanjo nos dejó el pasado lunes 13 de septiembre y este pasado domingo tuvimos su misa de salida en Elantxobe, el pueblo de nuestra familia.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Con nosotros

17 de septiembre de 2015, 6 años

Jon, cuando se cumple el sexto aniversario de tu partida, estamos todos juntos reunidos para compartir este rato contigo. Parece mucho pero los recuerdos de aquel día están grabados en nuestro interior como si fuera ayer.

No puedo hablar por el resto pero, en mi caso, no hay día ni noche en que no piense en tí y desde luego tampoco hay ninguno en que por una cosa u otra no te nombremos en casa. La mayoría de las veces recordamos alguna anécdota (ya sea algo bueno tuyo o alguna de tus ocurrencias) pero siempre con una sonrisa porque amamos todo tu ser. En otras ocasiones seguimos lamentando tu pérdida porque seguimos necesitándote a nuestro lado.

Estás pero no estás.
Junto a nosotros pero no te vemos.
En nuestra charlas pero no podemos hablar contigo.
En nuestro corazón aunque nuestra realidad te niegue.
Es difícil vivir así.

Siento un desasosiego que no puedo controlar y yo sólo quiero recobrar la paz pérdida.

Lo intento, quiero recuperar mi fe porque me cuesta mucho creer y me falta ese consuelo. Le pido a Dios que me ayude a lograrlo.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Sueños



Como todo el mundo, muchas veces sueño y no recuerdo, pero otras tengo sueños tan vívidos y agradables en el duermevela que los disfruto y no quiero que acaben nunca. Me agarro a las sabanas y deseo no despertarme.

Normalmente esos sueños están relacionados contigo, estamos de viaje o en casa, solos o en grupo, pero yo me lo paso muy bien porque en ese espacio podemos estar juntos y eso es lo principal. Algunas veces soy consciente en el sueño de que estás muerto y de que estoy viviendo un sueño, un anhelo, pero me digo a mi misma, está muerto pero en el aquí y ahora, no importa, está conmigo.

Uno de los últimos sueños fue especial, de repente nos vimos y tú te alegraste mucho de verme, estábamos juntos realmente y me di cuenta de que eso era posible porque yo también había muerto. Sentí una felicidad inmensa porque ese encuentro fuera posible. Estaba al otro lado y, a pesar de mis dudas sobre la otra vida, podía estar allí contigo. No sentí temor, sólo alegría.

En ese momento, me vino una idea a la cabeza, ¿cómo se habrán quedado en casa con esta nueva muerte? Tú lo arreglaste rápidamente y con voz muy alegre dejaste un breve mensaje en el contestador de casa: 
 
    “Ya está aquí conmigo”
 
Así podían saber que todo estaba bien y que no había que preocuparse por nosotros, estábamos juntos de nuevo.

Un beso muy grande hermanito.

P.D. Sin título. Óleo sobre cartón. 65 x 50

viernes, 3 de julio de 2015

La visita de Roger

 

Tu amigo nicaragüense Roger, con el que conviviste en San Francisco durante tres años junto a dos francesas y un catalán, ha venido a Andalucía.

Hace aproximadamente a través de facebook me envió un mensaje: “voy para allá. No se cómo ni cuando pero me gustaría verte a tí y a tu familia”.

Me contó que había sido seleccionado en un casting para un programa de Canal Sur “Los Descendientes”. La condición: ser descendiente de andaluces y no haber estado nunca por aquí. El envió un video y había sido uno de los ocho escogidos, uno por provincia. Su bisabuela era oriunda de Cantillana y él ha venido como representante de Sevilla.

Él ya me habló en su momento que si alguna venía para acá quería al Rocío a ver la Virgen junto a nosotros, en recuerdo tuyo por inculcarle el amor a la Virgen.

Después del mensaje recibí una llamada de Canal Sur, Roger en su video de presentación hablaba de sus deseos a cumplir en la tierra de sus antepasados: conocer a su familia, ir a Chipiona y desde luego no dejar de hacer una visita a la Virgen. Y allí te nombraba a ti, con mucho cariño, y a mí como hermana tuya.

En resumen, quería que le diese una sorpresa a Roger en el Rocío, que le recibiera allí y entrase con él a la ermita y lo que es peor, que fuese vestida de flamenca para la ocasión. ¿Y ahora que hacía yo si desde los treces años no lo había hecho?

Tuve que pensármelo más por lo del traje que por lo de salir en la tele pero al final me decidí por ti y por él.

Me prestó un traje mi amiga Charo y junto a tu madre nos presentamos en la ermita para recibir a Roger.

Salí de la ermita para recibir a Roger que estaba en la puerta con la presentadora Toñi Moreno y otro compañero del programa (José Luis, de Nueva York). Se quedó en shock porque no se lo esperaba y luego lloramos abrazados. Fue un momento muy emotivo para él y para nosotras porque significaba tener una parte tuya allí.

Fue gracioso porque Roger, que desde luego tiene muy buena memoria, al ver el anillo que llevaba tu madre, le dijo: “ese anillo lo hicimos en San Francisco” y efectivamente así era. También recordó que él mezcló la música del teatro que preparaste para que hiciera tu madre con los niños del colegio. Aquel teatro, “Flor de Agua”, tuvo mucho éxito en el Gran Teatro de Huelva. La mezcla de música, diapositivas, baile y demás, fue algo que no se había visto antes en el teatro infantil.

Después fuimos a visitarlo a la casa en la que los ocho residían en Sevilla y pasamos una buena tarde hablando con él en la que de vez en cuando nos interrumpía la llegada de uno de los “descendientes” que nos presentaba y con los que teníamos unas palabras. La verdad es que esa convivencia que tenían me resultó muy especial.

Hablamos de su familia, de la nuestra, de ti, contamos anécdotas tuyas y hubo un momento en que explicándole algo me interrumpió sonriendo: “ parece que esté viendo y oyendo a Jon porque haces gestos parecidos”. Y en ese momento, no se cómo explicarlo, pero me sentí muy orgullosa porque viera algo de ti en mí.

Total que en el segundo programa de “Los Descendientes” le tocó a Huelva, y en el Rocío junto a Roger, representándote a tí, estaban tu madre y tu hermana. Lo normal hubiese sido que tu estuvieses allí pero la vida nos ha deparado otra cosa.

Un beso muy grande de tu representante aquí en la tierra, tu hermana.

P.D. Nosotras con Roger en la ermita. La foto nos la hizo José Luis, el otro descendiente.

martes, 17 de marzo de 2015

Y Yoda partió

17 de marzo de 2015, 5 años, 6 meses

Después de 16 años acompañándonos, Yoda nos ha dejado y con él se nos ha ido parte de nuestra vida y de la tuya.

Para ser gato ya tenía una edad considerable y un fallo renal ha podido con él a pesar de nuestros cuidados. Siempre fue un gato listo, sabía abrir una ventana o una puerta, y se colocaba junto a alguna ventana de arriba para que le subieras la persiana para él ponerse a tomar el sol y divisar toda la calle.

Salía a recibirnos cuando llegábamos a casa aunque eso sí, cuando lo dejabas sólo un día completo, se enfadaba con nosotros y trotaba para arriba y para abajo demostrándolo. Si estaba en el patio, al oír nuestro coche pasaba por debajo de la cancela y se tiraba a tus pies en la acera para que le acariciaras. Si estaba dentro, bajaba trotando la escalera a tu llamada e incluso ya estando muy enfermo lo hizo lentamente a mi llamada dos días antes de su muerte.

Se levantaba junto a mí cuando salía temprano por la mañana al trabajo solicitando su comida e incluso este último lunes salió del cuarto de tu hermano con el que estaba durmiendo  y bajó conmigo colocándose junto a la estufa, mirándome allí plantado como diciéndome: “estoy aquí esperando para que me la enciendas” y eso hice. Lo cierto es que la edad es un grado y si estabas atenta notabas lo que quería decirte con sus gestos.

Cada uno tenía su función para él, tu padre debía darle comida, tu hermano juegos y cariño y tu madre y yo comida y mimos. A tí también iba a pedirte caricias y cuando en la siesta estabas viendo el canal de decoración se te colocaba encima y lo acariciabas sin que nadie te viera.

Todos hemos disfrutado mucho de esa compañía que nunca te faltaba y aunque sabemos que era mayor y que hicimos cuánto pudimos, su muerte, en la que lo hemos acompañado hasta el final, nos ha afectado muchísimo y aunque parezca estúpido nos ha retrotraído hasta la tuya que seguimos sin admitir.

Jon, te seguimos necesitando muchísimo. Un beso hermanito.

P.D. Yoda junto a Tigre en la ventana de casa, uno de sus sitios preferidos, sobre todo en invierno por ser el último lugar en que daba el sol antes de anochecer.

jueves, 22 de enero de 2015

Te amo hermano


17 de enero, 5 años, 4 meses

Te amo,
Porque siempre estuviste ahí,
Porque siempre fuimos uno,
Porque no tengo recuerdo sin tí,

Te amo,
Porque fantaseábamos juntos,
Porque hacíamos travesuras juntos,
Porque no nos chivábamos el uno del otro,

Te amo,
Porque unas sombras chinescas
o contemplar el cielo nos entretenía,
Porque disfrutábamos de cada instante,
Porque compartíamos siestas no dormidas,

Te amo,
Porque siempre podía contar contigo
y tú contabas conmigo para lo importante,
Porque siempre me contabas lo que más te preocupaba,
Porque sabías que me podías pedir algo y
al final me conquistarías y transigiría.

Te amo,
Porque compartíamos preocupaciones,
Porque discutíamos por cualquier tontería
que pronto sería olvidada o al menos perdonada,
Porque los valores comunes inculcados nos definían.

Te amo,
Ya no tengo regalos sin ninguna razón,
Ya no hay quién me sorprenda,
Ya no hay quién me enfade de aquella forma.

Te amo,
Echo de menos tu voz y tu cuerpo,
Echo de menos tu apoyo y tu ayuda,
Echo de menos tu alma.


domingo, 26 de octubre de 2014

(Las no) Bodas de oro 14 de octubre de 2014


Te escribo para que veas que no me olvido de tí, simplemente hablo contigo y de tí pero ando con poco ánimo para escribir. Hay que pararse y tener una tranquilidad que me cuesta mucho alcanzar.

Seguimos en un periodo regular por la situación de tu padre y hemos estado liados acondicionando la casa para él.

Durante este tiempo hemos pasado por lo que debería haber sido un hito importante pero que ha pasado totalmente desapercibido: las bodas de oro de tus padres.

Sin tí, ya hace tiempo que tu madre decidió que no quería celebración alguna, ¿cómo podía hacerla sin uno de sus hijos?, pero habíamos decidos hacer un viaje en estas fechas. Llegado el 14 de octubre nos hemos encontrado sin tí y con tu padre sin poder viajar, al menos por el momento, así que ya hemos pasado ese día tan especial sin pena ni gloria.

¡Qué distinto a la celebración de los 25 años de casados! Tuvimos fiesta y comida en “El Tejar”, a la que asistió también tu abuelo. De aquella foto de grupo ya no está el abuelo, cómo es lógico, pero tampoco tu tío Andrés, ni tu tío Crisanto ni tú.

Te esforzaste mucho aquel día e incluso preparaste una tarjeta-invitación para la ocasión con un dibujo tuyo de nuestra casa en “El Tejar” que entregaste a todos los asistentes como recuerdo y nos leíste un texto que habías preparado:



Antes de aquello, a los diez años de casados, la celebración fue bien distinta. En “Los Pinos”, alrededor de la mesa redonda del comedor, concelebramos una misa con los compadres (bueno aún no lo eran) que ofició nuestro vecino en Villarrasa, Don Manuel, el cura. Nuestro hermano Aitor no existía por aquel entonces ni la casa del “Tejar” que construyeron nuestros padres cuando ya no tuvimos la de “Los Pinos.

A pesar de mi mala memoria tengo grabada en mi memoria la imagen de todos nosotros alrededor de aquella mesa. Después, como es lógico en nosotros, habría una comida pero de eso confieso que ya no me acuerdo.

Ahora todo es bien distinto para nosotros pero al menos el viaje creo que podremos hacerlo cuando tu padre mejore porque sólo lo hemos postergado.

Tu madre me pidió que hiciera una tarjeta para nosotros en recuerdo a la que tú hiciste pero me he sentido incapaz y muy triste como para poder hacerla.

Un beso mi querido hermano.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

La vuelta de la libélula


17 de septiembre, cinco años


Las libélulas son de esta época y este año y después de mi experiencia del año pasado las echaba de menos (http://joncastizociluaga.blogspot.com.es/2013/09/libelulas.html). Había visto algunas, sí, pero siempre asociadas a algún sitio con agua, charcos, jardines, regajos...

El otro día bajando a recoger el coche en el parking anexo a mi edificio de trabajo, cuando me acercaba a él, me percaté de que había una libélula en la antena de mi coche. Me quedé parada mirándola un poco pasmada y me puse a comprobar si había más alrededor en otros coches o si había algún charco por allí.

Nada de nada, sólo la “mía” tan tranquila mientras me acercaba y la contemplaba. Esta vez saqué el móvil para hacerle una foto y tanto me detuve, que una compañera de lejos me vio y al día siguiente me preguntó extrañada que si estaba haciendo fotos allí.

Cojo mi coche y más adelante, de camino a casa, cuando me paro en un semáforo de Camas, allá que se cruza una nueva libélula por delante del coche y se posa sobre una rama y yo me quedo mirándola como una tonta hasta que continuo el camino.

Dirás que me falta un tornillo pero es que ahí no terminó la jornada, volví a ver libélulas en la tele dos veces esa tarde, una en un tatuaje y otra en un programa de naturaleza.

Total, cuatro veces en el mismo día en un tramo de seis horas en lugares no habituales. ¿Casualidad? Puede ser, pero yo volví a sentir que estabas junto a mí y querías llamar mi atención ahora que tanto te necesitaba.



Un beso muy grande mi hermano.