lunes, 16 de agosto de 2010

Jon Andoni (II)


Asistí a un congreso informático en Deusto (Bilbao) en el 98 y yo aproveché el viaje para tomar unos días más y visitar a la familia.

Una de las noches del congreso tus padres nos invitaron a mis compañeros y a mí a cenar en vuestra casa. Recuerdo especialmente aquella velada porque la disfrutamos bastante. En primer lugar, porque nos reímos mucho con las cosas que contaba tu padre y sus exageraciones y en segundo lugar porque en la sobremesa nos ofreciste algo de lo que ibas aprendiendo con el acordeón. Mi amigo Ángel se nos descubrió como músico además de informático, y se quedó mirando con entusiasmo como tocabas el acordeón no frecuente por aquí. Después él también se ánimo y tocó el órgano.

En aquellos días, me crucé con tus abuelos porque fueron de nuevo de vacaciones a Huelva y los vi cuando regresé. Por desgracia poco después la tía Begoña sufrió el infarto cerebral durante las vacaciones y a partir de ese momento te vi cada año porque íbamos a visitar a la tía, sus hermanas, la tía Miren y mi madre, y yo.

En el primero de esos viajes nos acompaño Aitor con el que compartiste tu habitación. El te cogió mucho cariño y se reía mucho contando como tenías los Mortadelos que leías a escondidas debajo del colchón para que no te viera tu madre.

La última vez que te vimos fue hace tres años y compartimos paseos por el puerto, por el monte Ogoño e incluso visita turística a San Juan de Gazteluatxe adonde subisteis tú y Abel, tocando tú en primer lugar la campana, mientras que los “onubenses” flojos (mi madre, Aitor, lesionado, y yo) os vimos subir desde abajo.

Pero lo que más claro recuerdo de esta última vez fue cuando al llegar a Elantxobe bajaste de la casa a recibirnos y ayudarnos con las maletas del coche. Con una amplia sonrisa me dijiste: “¿Necesitáis ayuda?”, te di una maleta y como buen chicarrón del norte me dijiste riendo: “¿Sólo eso? Dame más”. Y así subiste a casa contento con tu maleta y varias bolsas más.

Si es cierto lo que dicen de que los que estáis al otro lado podéis ayudar a vuestros seres queridos, ayudadnos tú y Jon a seguir adelante.

Un beso muy fuerte



P.D. En la foto estamos Jon Andoni, mi ama y yo en el puerto de Elantxobe

jueves, 12 de agosto de 2010

Fin de semana en Punta


Hemos estado este fin de semana en el piso, hemos medido cuadros, dejado alguno y también hemos paseado por la ría.

Tal fin de semana como este, el año pasado, estabas resguardado en casa tomando antibióticos para curarte de tu neumonía.

El lunes llegaste desde Ávila, el miércoles te vio la neumóloga y te dijo que mejor tomaras el tratamiento en casa que en el hospital porque podías pillar cualquier cosa, incluida la por entonces famosa “gripe A”.

El viernes al llegar de Sevilla fui a verte junto a tu madre pero estaba tan abarrotada Punta que no pudimos dejar el coche ni en el parking. Total, que bajaste despacio, te montaste en el coche y dimos un paseo.

El sábado celebramos San Ignacio con retraso porque habíamos esperado a que volvieras del viaje. Fuimos a Punta con todos los bártulos de la comida para que no tuvieses que moverte y comimos allí todos juntos.

Tu regalo para Aitor fue un palo para hacer caminatas que te había pedido y le trajiste de Ávila.

Este fue tu último fin de semana en tu casa y nuestra última celebración juntos ¡Vaya grupo de inocentes Jontxu!

A veces, escribo para recordar y para no olvidar pero ¿cómo olvidar el verano pasado?

Jon, te echamos mucho de menos aunque siempre estás presente en nuestra vida. Jhosebe.

lunes, 9 de agosto de 2010

El incendio de la refinería


Jon, hemos tenido un incendio en uno de los tanques en la refinería de Palos. Imponía ver el fuego y el humo en la tele, yo no lo ví pero Aitor, tu padre y la tía Miren sí.

Me hizo recapacitar. El hombre es víctima de si mismo. Gracias a que lograron hacerse con él. ¿Te imaginas que el fuego se corre con todo lo que hay allí? Tanto como nos creemos los humanos y tenemos nuestra vida pendiente de un hilo.

Todavía no me creo lo tuyo. Un instante ¿y qué fue de tu respiración? Fue un golpe bajo que nunca olvidaremos. Ahora te toca a ti velar por nosotros que falta nos hace.

Ayer me dijo la tía Miren que había visto a Rosa y estuvieron hablando, cómo no, de ti. Ahora, en la misa del aniversario supongo que la veré y me dará alegría. Nunca le podremos agradecer lo que hicieron pero siempre estará en nuestro corazón porque esas cosas no se pueden pagar con nada.

Y pensar que cuando me dijiste que iba a venir no me hizo gracia. Sencillamente no me hizo gracia porque pensé que era molestar a la gente cuando ya nos tenías a nosotros. Claro que en mi mente no entraba lo que te podía pasar…

Recuerdo que un día hablando conmigo me dijiste: “yo voy a morir joven, ya lo verás, tengo tan mala suerte,…” Te reñí y te recordé todo lo que tenías y qué cómo se te ocurrían esas cosas.

Jon, tenías muchas cosas en este mundo, pero esa, sin ni siquiera saberlo te estaba esperando.

Mi hijo querido.

domingo, 8 de agosto de 2010

El retorno de Yoda

¿Puede ser que apareciera Yoda? Pues vino.

Estaba en la cama a la siete de la mañana y de pronto escucho un maullido desgarrador (como si fuera una persona). Bajé las escaleras y en la mitad de la escalera (no había encendido la luz con las prisas) vi algo subiendo con aquellos quejidos. Me dio un poco de miedo, no podía ser mi Yoda con los maullidos tan bajitos que tenía pero me fijo bien y me pareció él. Me quedé asombrada y asustada.

Por fin, me decidí a cogerlo y era huesos y pellejo, con unos ojos negros brillantes (azabache como los del burrito Platero) cuando él los tiene azules como el agua como todos los siameses.

El gato no comió nada (creo) mientras estuvo fuera porque el estómago lo trajo bien. Bebía muchísimo y comía su comida como lo más normal y aquí lo tenemos como si tal cosa y vienen las preguntas, ¿dónde estuvo?. No lo sabemos, si pudiéramos entrar en su mente…

Estuvimos por todos los rincones de los alrededores y nada. ¿Tiene esto explicación? Va y aparece a los veinte días.

En fin, nunca sabremos la explicación pero lo tenemos y estamos muy contentos de nuevo con él. Lo que hace falta es que no lo vuelva a hacer. Ya es la segunda vez que desaparece, la primera cuando nos mudamos de casas y la segunda cuando le ha salido de los bigotes ¿? Esperemos que haya escarmentado.

Jon, se llevan trotando y jugando los dos por la casa y yo pendiente de los dos. Por si no tenía bastante con uno, ahora dos pero estamos muy contentos, el uno como un camama (el abuelo) y el chico saltando, lamiéndole y dándole bocaditos en las orejas.

Un abrazo junto a mis dos elementos. Agur, mi Jon.

jueves, 5 de agosto de 2010

Jon Andoni (I)


Además del dolor que se siente, la muerte viene acompañada de mucha incredulidad cuando llega así, tan pronto, sin razón aparente.

Aunque hacía 3 años que no te veía, parece que te tenga enfrente ahora mismo con tu mirada alegre, tan simpático, tan noble, tan fuerte, tan amable.

Debido a la distancia que separa a la familia, de Huelva a Bilbao, te he ido conociendo de forma discontinua en diferentes etapas de tu vida que han ido viniendo a mí estos días.

Aún recuerdo el primer día que te vi en el capazo. Fuimos de Huelva a Bilbao una Semana Santa para asistir a tu bautizo. Llegamos al piso de Uríbarri donde vivías con tus padres en aquel momento y donde yo viví con tu madre mientras estudiaba y allí estabas en la sala y alrededor tuyo para verte nos colocamos todos los que habían venido de Huelva, incluido Jon.

Mi siguiente recuerdo tuyo no es allí sino aquí, en Huelva y es uno de los recuerdos más bonitos que tengo tuyo y de la tía Begoña. Tus abuelos, una vez jubilado el tío Andoni, aprovecharon para pasar temporadas en septiembre en La Antilla, en el piso de la tía Miren.

Aquel año, tú tendrías unos dos años y medio, vinieron en avión y te trajeron con ellos. Llegaron a mitad de semana y uno de los primos os llevaron allí. Yo, en cuanto llegué a Huelva el viernes desde Sevilla, recogí a mi madre y fuimos a veros. No estabais en el piso y supusimos que andaríais paseando por la playa. Nos acercamos y allí os vimos paseando. Puedo aún ver la sonrisa de la tía de oreja a oreja cuando nos vio y a ti andando con tus pasitos y con un gorrito para que no te diera el sol.

¡Menudo chiringuito tenían montado allí los tíos! Su sombrilla, sillas e incluso unos yogures para que merendaras. Después de pasear por la orilla recogiendo conchas, cosa que a la tía le encantaba, nos sentamos todos a contemplar el mar y tu amuma se puso a darte el yogur.

Mi padre siempre recuerda con mucho cariño y simpatía aquel día en que bajaron al puerto de Elantxobe las tías Begoña y Carmen, mis padres y tú y le dijiste “¿no habrá 100 pesetas para un mantecado (helado)?” Lo dijiste con tanta gracia y naturalidad que todos se echaron a reír y aún se acuerdan de ello. Tú andabas entonces por los 4 o 5 años...

Un beso muy fuerte para todos.

P.D. En esta foto tú tienes 4 años y estamos en ella la tía Begoña, la tía Carmen, mi madre, la prima Garbiñe, sus hijas Maialen e Ivane (no se la ve mucho que digamos) y yo en un día turístico en Loyola. La foto la hizo mi hermano Aitor.

lunes, 2 de agosto de 2010

San Ignacio de Loyola



Es el día de San Ignacio, patrón de Bizkaia y Gipuzkoa y santo de nuestro Aitor, y hoy pasa por tu ausencia física aunque sé que estás con nosotros, con tu “chico”.

Le ha faltado el regalito que siempre le traías con tu sonrisa: “¿qué me traes?” “Nada.” Y empezaba el tira y afloja cuando de antemano sabías lo que quería y lo traías contigo. Se lo dabas, veía lo que era y tan contento con sus regalos.

Este año ha ido de películas, de comer lo que él quiso, el consabido “bacalao a la dorada” y el atún aliñado con culantro y tomate que comió el otro día y ha sido su caprichito.

Del bacalao a la portuguesa no tengo nada que decirte, es tu plato favorito y me duele tenerlo que hacer. Si pudiera no lo haría pero la vida sigue mal que me pese. Sé que cuando veas lo que sobra dirás ¡mi parte! pero lo dirás con tu sonrisa camastrona.

Amor mío, ¡cuánto te quiero!, no puedo remediarlo, lo único que delante de ellos disimulo cuando tan cerca te tengo en cada momento. Aquí cada uno se hace el tonto y así van pasando los días entre tú, que nos estás mirando, y nosotros.

Jon, ayer estuvimos en la cristalería para llevar algunos cuadros a enmarcar y entre ellos el retrato mío antiguo que me hiciste. Dijo que quedaría muy bien con un nuevo papel adhesivo que hay ahora. Me alegraría porque ya tiene unos pocos años tuyos y míos. Será como volver a la casa de los maestros y tenerte conmigo.

Ya sé quién se llevó el cuadro de los limones del campo. Me alegra mucho que lo comprara la hija de Manoli Miraz. Yo sé que ella te aprecia mucho y sigue siempre preguntando por nosotros y recordándote.

Eres muy querido por todos tus alumnos y amigos. A lo mejor está feo que yo lo diga pero este es mi ratito de charla contigo y no lo puedo remediar. Yo soy madre y todas las madres me comprenderán.

Un abrazo hasta la eternidad. Agur mi Jon.


P.D. Jon y Aitor (Aitor Ignacio, de ahí lo del santo) con el primo Aitor en la boda de la prima Garbiñe.


viernes, 30 de julio de 2010

Jueves 30 de julio de 2009


Durante esta semana del año pasado andabas por Ávila y me llamaste por teléfono el jueves a las once y media de la noche. Más o menos así transcurrió nuestra conversación.

- Diga.
- Soy Jon.
- Hombre, ¡vaya horas de llamar! Me has asustado. ¿Cómo te va el viaje?
- Bien pero te llamo por otra cosa.
- ¿Ocurre algo?
- Acabo de salir de una clínica de Ávila.
- ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
- Me he vuelto a encontrar mal, no podía respirar bien y me han hecho una radiografía. Me ha dicho el médico que no le gustaban el aspecto de los pulmones y que debía ingresar.
- ¡¿Cómo?!
- No te preocupes, yo le he dicho que era de Huelva y que no quería quedarme allí y entonces me ha dicho que volviera enseguida a Huelva y fuese al hospital. Parece que podría tener neumonía.
- ¿A qué hora volvéis?
- Todavía no voy a volver.
- ¿Pero si te han dicho que vuelvas porqué no vuelves ya?
- No pasa nada, me quedaré hasta acabar las vacaciones el domingo. Ya me encuentro mejor con el oxígeno y el urbason que me han puesto.
- Deberías volverte ya (tono de enfado)
- Yo volveré cuando quiera. Ya estás como siempre organizando (tono de enfado también).
- Haz lo que quieras pero entonces, ¿para qué me has llamado?
- Para que alguien de casa sepa lo que me pasa por si ocurre algo. No quería llamar a tus padres y preocuparlos.
- Eso, y tú quedándote en Ávila pero tu sabrás. Ten en cuenta que el domingo es fin de mes y habrá mucho tráfico. Procura venir pronto.
- Quiero aprovechar el día y no volveré hasta la tarde.
- Como quieras... Te llamo a ver cómo sigues.
- Adiós.

La relación entre hermanos es especial, por un lado sabemos que podemos contar el uno con el otro y luego podemos discutir por la cosa más nimia, que es olvidada pronto porque para eso somos familia. Para mí todo es valioso para tenerte a mi lado, los encuentros y los desencuentros nos definen. No puedo entender aquellas personas que creen que hay que olvidar algunas cosas porque piensan que eran “malas” e idealizar falsamente a la persona que falta. Es como olvidar parte de lo que esa persona era.

Este recuerdo es muy especial para mí, creo que jamás lo podré olvidar y guardaré como un tesoro esta llamada que me hiciste para contarme preocupado lo que te pasaba y que fue a la vez nuestro último desencuentro telefónico. ¡Cuánto daría yo por tener alguno de ellos ahora! Dudo que pueda asumir tu falta Jon.

Besos y masajes Jontxu.
P.D. Aquí estamos los dos en la playa jugando con nuestros cubos y palas, bien preparados para no coger el sol con nuestros sombreros y bajo la sombrilla. Por detrás asoma la nevera que llevaba nuestra madre con las cosas para pasar el día en la playa. Por aquella época ibamos de Villarrasa a Matalascañas cuando aún no había la aglomeración de hoy en día.

martes, 27 de julio de 2010

Jon y la tía Begoña



El viaje a Elantxobe ha traído a mi recuerdos de nuestra niñez. Parece que el cerebro rebusque recuerdos escondidos durante años y los vaya trayendo poco a poco en las circunstancias en las que me encuentro.

Algunos veranos pasábamos un tiempo en la casa de nuestros abuelos donde vivía la tía Begoña, amuma de Jon Andoni, en Elantxobe. Es un pueblo pesquero muy bonito pero que es una cuesta entera, pegado al monte Ogoño en descenso hacía el mar. Nadie se ha salvado de caerse alguna vez (normalmente más de una) en sus calles, nadie. Recuerdo perfectamente que un día corriendo hacia abajo, me tropecé y al intentar parar me hice un buen roce en la mano. La herida me dolió bastante pero creo que la respuesta fue una reprimenda por ir corriendo...

En esos veranos veíamos también al resto de tíos y primos, los visitábamos o nos visitaban. Uno de los días vino el tío Pedro con los primos Iñigo y Aitor que son de nuestra edad y, claro, aprovechamos para jugar.

La tía Begoña nos decía que no corriéramos ni por la carcava ni por las calles y que en todo caso fuéramos a jugar al Elizabarri (plaza de la Iglesia) que estaba cerca de la casa.

Jon, Iñigo y Aitor empezaron a corretear alrededor de la casa y por las calles y la tía Begoña estuvo riñéndoles cada vez más nerviosa y ellos como si nada. Al final y con el genio que tenía cogió a Jon y le dio un “soplamocos” como ella decía.

Jon se llevó un disgusto terrible, no se lo esperaba y además del dolor lo que más le fastidió es que sólo le pegara a él cuando eran tres los implicados. Lo cierto es que como nosotros éramos los que estábamos viviendo en ese momento en casa, creo que según ella, estaba en su derecho de hacerlo y con los otros no.

¡Cuánto me he acordado también de ti estos días tía! ¡Qué pena tan grande para ti si hubieses vivido y visto así a tu Jon Andoni!


Un beso muy grande para ambos. Jhosebe.

viernes, 23 de julio de 2010

¡Qué viaje tan duro!

Al final salimos el domingo Miren, Sonia, Crisanto y yo para asistir al funeral de Jon Andoni, un viaje de más de mil kilómetros por la ruta de la plata. El salir el domingo me permitió sobreponerme algo de la noticia recibida el día anterior. Me veía incapaz de salir el mismo día.

Estoy acostumbrada a ir al norte pero jamás un viaje se me hizo más largo y triste que éste.

Hace un año en estas fechas, tú cogiste la misma carretera para ir con tu amigo Alejandro al pueblo de su familia en Ávila. Ale y sus hermanas habían estado la semana anterior contigo en Punta Umbría y te invitaron a ir con ellos a su tierra.

Cuando pasamos por Ávila, vi las señales de la autopista: Alba de Tormes, Barco de Ávila, ... Por ahí andabas el año pasado. Tú último viaje de placer y lo pasaste bastante bien con la excepción de que no podías seguir el ritmo en las excursiones a las que te llevaban para conocer la zona. Es curioso pero parece que viniste un poco tocado por el espíritu de la tierra de Santa Teresa.

Los últimos doscientos kilómetros se me hicieron eternos, sabía lo que me esperaba y lo temía, unos padres destrozados sin su hijo y una hermana sin su hermano.

Es curioso, las personas tendemos a valorarlo todo como si el dolor pudiera pesarse y a opinar pero el que no tiene “experiencia” en ello es difícil que pueda ponerse en tu lugar.

Por ejemplo, yo no se lo que es perder un hijo aunque si he visto el efecto que tu muerte ha producido. Se dice que no hay mayor pérdida que ésta y creo que es cierto, los padres sienten que pierden su futuro y además siempre es algo inimaginable para ellos.

Sí se por lo que puede pasar Ana, como otros que han perdido un hermano joven. Tú deberías haberme acompañado en mi vida y ya no va a ser así.

Nos vamos mentalizando a que llegará el momento en que nuestros padres no estén (por supuesto no me refiero a la muerte de un padre en plena juventud ) pero no a que tu hermano te “abandone” antes de tiempo. Sientes que la pérdida tu hermano afecta a tu pasado, a tu presente y a tu futuro.

Al poco de ocurrir lo tuyo, hablamos con una persona que también perdió a su hermano joven, con tu edad aproximadamente, en un accidente de tráfico y nos dijo a tu madre y a mí: “la pérdida de mi madre fue mala para mí y la sentí muchísimo pero ella ya tenía una edad, la de mi hermano que ocurrió hace dos años ha sido mucho peor y no me he recuperado de ella”.

Pasados estos meses, podía hacerme perfectamente a la idea de lo que nos esperaba a la llegada y siento tanto lo que ha ocurrido que no puedo expresarlo.

Os quiero mucho a los dos, a ti Jon, mi hermano y a Jon Andoni, mi sobrino, pero os tengo siempre presente a vosotros, Arantza, Juanjo, Ana, nuestros padres y Aitor, y esperemos que ellos desde donde estén nos ayuden.

sábado, 17 de julio de 2010

Jon Andoni


Jon, aunque nos hemos levantado como siempre pensando en tí y especialmente siendo un 17, como ya sabes, hoy has pasado a un segundo plano.

Iba con la tía Miren y tu madre hacia la Antilla a dar una vuelta y medir uno de tus cuadros, cuando la tía ha recibido una llamada. Era tu prima Miren y nos hemos dado cuenta que algo gordo había pasado. Tu tía preguntaba ¿Andoni?, ¿el primo Jon Andoni? Miren le dijo, no, no, el pequeño. ¿¡Cómo que el pequeño!? La prima Arantxa, su madre, ha llamado para dar la noticia.

Espero Jon que tú y su amuma, la tía Begoña, lo hayaís recibido en el otro lado. Parece mentira, morir, así sin más, con apenas 20 años.
Jon Andoni nos has dejado en plena juventud y has dejado un gran vacío en tu familia. Cuida mucho a tus padres, Juanjo y Arantxa, a tu hermana Ana y a tu abuelo Andoni.

Todo el mundo dirá ahora que tu madre es muy fuerte y es verdad pero acaba de recibir un palo muy fuerte y necesitará todo el apoyo y el amor del mundo. Tu padre adora a sus hijos y va a faltarle uno de ellos. Siempre me ha llamado la atención que te dijera "hijo" continuamente. Y Ana, que voy a decir de ella, se ha quedado sin su hermano y ahora tendrá que continuar sin tí.

Iremos a despedirte, no para siempre, sólo de este mundo. Muxu bat Jon Andoni.

P.D. Jon Andoni y Ana.


Los San Fermines

17 de julio, diez meses

Hoy día de San Fermín (7 de julio) ¡Perdón! Es domingo día 11 Jon. Los días se van como hojas de los árboles y con ellas nuestras vidas... Veo tan lejos y tan cercano aquel 17 de septiembre de 2009 que soy como una sombra que se deja mecer sin importarle adonde ni cuando va. Quisiera darme cuenta y estar dentro de lo que la vida me permite, pero ¡no!, el viento que todo lo mueve se hizo vendaval y te llevó.

Me dicen que la muerte no es nada. Mienten, ¿dónde está tu sonrisa, tus ojos sonrientes y un poco cachondos, tus manos de artista, tu cariño que a todos daba cobijo, ...?

Me dices que estás al otro lado, que lo que nosotros éramos el uno para el otro lo seamos siempre, que ría con las ocurrencias de los dos, que tu nombre se diga en casa como antes. Tanto se dice que Aitor se llama Jon, que el teléfono se llama Jon y a todas horas Jon.

Me dices que seque mis lágrimas y que no llore, que te ame como a ti te gusta que te quiera. ¡Jon ayúdame a sentirte así conmigo!

Tu amatxu.

jueves, 15 de julio de 2010

La máscara


Jon nos dio en verano un curso de pintura al aire libre. Además promovió la creación de un concurso de pintura al aire libre que ahora lleva su nombre.

Además se daban otro tipos de cursos como informática, diseño o cerámica. Precisamente asistimos al de cerámica que impartió Chema (como le llamamos cariñosamente).

El curso estuvo muy bien. Al menos a mí me gustó mucho y además el barro tiene un tacto especial. Si os fijáis a los niños chicos les gusta mucho jugar con el pan y otras muchas cosas que moldean con sus manitas, pues nosotros igual, fuimos con nuestras plastilinas, perdón el barro, y allí estuvimos, dale que te pego hasta tenerlo moldeable.

Cada uno hicimos lo que pudimos con la ayuda de Chema, hay quien tenía más arte y hay quien tenía menos.

Salieron toda clase de cacharros, desde un plato hasta un botijo, pasando por una botella, una flor, etc.

En esta actividad tan bonita hubo que buscar bidones y serrín, y cortarlos por varios sitios para que entrara aire.

Una vez terminadas nuestras obras, nosotros mismos preparamos nuestro horno, una capa de serrín, otra de cerámica, otra de serrín y así sucesivamente. Cuando estuvo lleno el bidón se le prendió fuego y se dejó lentamente consumir varios días.

Pasados los días fuimos contentos a ver el resultado. Aquello no fue exactamente como creíamos, no salieron bien por falta de grosor. Por ejemplo, los ceniceros que eran más gruesos salieron mejor y las cosas con más florituras se partieron y a lo mejor un jarrón alto con flores quedó en jarra. En fin, que estuvimos muy contentos en el curso.

De nuestras piezas rotas sacó Jon una careta muy bonita que pondremos en la exposición. ¡Lo que es capaz de sacar un artista!

Un abrazo a mi profe de cerámica, Chema, y a mi profe del alma, Jon. Tu amatxu.

domingo, 11 de julio de 2010

Los preparativos


Había a quién le parecía que había mucho tiempo pero yo se que el tiempo vuela.

A final de año tendrás tu ¿última? exposición en una sala fantástica en el centro de Huelva. Nos gusta mucho el sitio y seguro que a tí también.

Como tú bien sabes y nosotros también, preparar una exposición supone mucho mucho trabajo pero ésta tiene un componente emocional terrible.

Cuando se empezó a hablar de una exposición había quien decía que cuánto antes mejor porque la gente se iba a olvidar de tí o más bien iba a bajar el interés por tí.

¡Valiente tontería!, el que te olvide en tan poco tiempo no era especial para tí y no vale la pena. Además y lo que es más importante, el hacerlo tan pronto era imposible para mí. No es una exposición cualquiera, es a causa de un hecho terrible para nosotros, tu muerte.

Prepararla, elegir cuadros, instalaciones, catálogo, intentando que sea un fiel reflejo de tu obra es una gran responsabilidad que estamos realizando poco a poco pero que tienen fecha.

He estado preparando el catálogo eligiendo cuadros y escribiendo una breve biografía. Mientras que lo hacía era como un trabajo pero el subconsciente no para y luego tuve un pequeño ataque de ansiedad: dolor de pecho, pulsaciones a cien, me faltaba el aire, ...

Y es que si lo piensas, estaba escribiendo una biografía tuya Jon, de mi hermano muerto.

Un beso muy grande Jontxu.


lunes, 5 de julio de 2010

Yoda

Jon, no tenemos a Yoda, hace cinco días que ha desaparecido (un granito más de arena). No sabemos lo que le ha pasado. Es raro porque es un gato que lleva más de trece años en casa, tenía su rutina, su terreno de moverse y sus horas y como son los siameses, nobles y buenos. Ya pensamos de todo: ¿le habrá cogido un coche?, ¿se lo habrán llevado?, ¿se habrá perdido?. No creo, él sabía bien por dónde se movía.

Dicen en Internet que los gatos mayores cuando sienten que van a morir se van de su casa a otro sitio, ¡vamos, como los elefantes! Me cuesta trabajo creerlo, era tan comedido en todo...

Se daba a querer por todos y hasta tú, cuando creías que no te veía nadie, le pasabas la mano por el lomo sentado en el sofá viendo la tele.

Ahora tenemos también el gato que le cogí a Josebe cuando pasó lo tuyo para que le hiciera compañía y no se viera tan sola en Sevilla. Es un gato de raza europea completamente distinto a Yoda, muy gracioso (como todos los gatitos pequeños). Hacía todo lo que Yoda hacía, como un mono de imitación, era su padre y modelo y también ha quedado sólo como nosotros. Veo que lo busca por la casa y no lo encuentra. Quién sabe, a lo mejor aparece todavía, aunque lo hemos buscado por todos los alrededores y nada...

Bueno Yoda, gracias por tantas horas buenas que nos has dado, con tanto cariño y tantas caricias. El también se va a los nueve meses de tu partida, otro golpe, sin poder acariciarlo en sus últimos momentos y sin saber como está y dónde está.

Jon, dejando a los gatos, ¡cuánto daría yo por verte y tenerte en estos momentos buscando al Yoda!, ¿verdad?

Acaba de levantarse Josebe. ¡Neure bihotza! Gero arte. Tu amatxu.



martes, 29 de junio de 2010

Es tan duro


Es tan duro pensar que te fuiste de casa para ingresar en el hospital para hacerte unas pruebas y pensar que ya no volviste allí. Todo quedó en espera, sin recoger, total serían unos días...


Es tan duro que dejaras tu furgoneta cerca de tu casa, me enviaras de vez en cuando a echarle un vistazo y cambiar el ticket de la zona azul, te la mudase a Aljaraque para poder tenerla a la vista y ya no volvieras a cogerla.


Es tan duro revisar ese portátil que no querías que cogiera para que no viese algo tuyo privado. Te lo llevaste a Córdoba para comunicar con tus amigos e incluso allí cuando lo cogí para reservar más noches de hotel me dijiste que no mirara.


Es tan duro mirar cuadros, dibujos, papeles, cuadernos, apuntes, poesías de juventud, ...


Es tan duro que llegue San Juan y ya no sea motivo de celebración.


Es tan duro no poder arreglar esto, ni consolar a tu madre, ni poder verte más.


Es tan duro que ya hayan pasado nueve meses...

Jon, te echamos de menos.