martes, 12 de abril de 2011

Las bicicletas




Antes que las bicicletas llegaron los triciclos. Dos triciclos exactamente iguales que amanecieron en la mesa la madrugada de Reyes. Esta imagen que está en mi memoria no sé si es real o que de tanto contarla nuestra madre ya me lo parece. Seguramente tu dirías que te acuerdas perfectamente.

Más tarde llegaron las bicicletas, una azul para tí y una roja para mí. Nos levantamos también en Reyes corriendo y buscamos nuestros regalos por nuestro pequeño reino que incluían las dos clases y el patio anexos a nuestra casa. Allí, en la clase de nuestro madre aparecieron ante nuestros ojos y las estrenamos por el patio de la escuela.

Ya no lo recordaba pero ahora en que la nostalgia lo abarca todo leí, además de los vuestros, mi libro de Primera Comunión y entre mis promesas "No pelearme con mi hermano" y entre las cosas que daba de los regalos recibidos "Dar la mitad del dinero a mi hermano para las bicicletas". Y no sé cómo nos lo vendieron nuestros padres porque a pesar de ello aún creíamos en Reyes Magos.

Fuimos unos privilegiados porque en el pueblo no había muchos niños con bicicleta. Paseábamos por el pueblo, a veces con nuestros amigos detrás, por el campo, por el patio,...

Se mudaron con nosotros a Aljaraque y además de todos nuestros paseos por el pinar, la usaste para llevar a Aitor a la guardería sentado en la cesta.

Un día llegaste a casa andando y entonces te diste cuenta que tu bicicleta no estaba allí. La habías dejado en la puerta de la Casa de la Cultura pero cuando volviste no estaba. En realidad te la habían robado antes pero al salir como no la viste y estabas cerca de casa ni te diste cuenta. Supiste quienes habían sido pero como la familia no tenía muy buena fama en el pueblo lo dejaste correr.

Así que unos ocho años después sólo quedó una, la mía que aún tenemos en el campo porque me ha dado pena siempre tirarla y ahora, claro, mucho más.



Besos y masajitos Jon.

martes, 5 de abril de 2011

De regreso otra vez


Aunque lo intentamos, tu madre y yo de vez en cuando regresamos a Córdoba. Comienza con sólo unas palabras y a continuación pueden ocurrir dos cosas, que corte la conversación o que enlacemos una cosa con otra sin parar.

Le dije a una amiga mía que olvidase los últimos días pasados con su padre en el hospital, que ese periodo había sido algo muy puntual en lo que había supuesto su vida junto a su padre. Y es verdad, claro que lo es pero ¿quién controla totalmente la mente?

Es cierto que el tiempo ha empezado a suavizar ciertas "imágenes" y no vienen tan nítidas a mi memoria aunque si me lo propongo puedo conseguir traerlas de nuevo. Están ahí, sólo que un poco apartadas.

Mi hermano, tan fuerte, luchaste como un jabato esos días pero el destino ya tenía previsto otro camino para tí.

Jon, lo que sigo teniendo claro es que no volveré a aquella ciudad a no ser por causa mayor.

Un beso muy grande.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Tu voz



A veces entre hermanos o hermanas, entre padre e hijo o madre e hija hay un tono muy similar de voz. Es una de las cosas que también se heredan.


Eso ocurre entre Aitor y tú, sobre todo por teléfono que distorsiona algo la voz. De siempre, alguna vez que otra me ha ocurrido que os he confundido con vuestra voz escuchada de lejos o por teléfono cuando sólo había escuchado una palabra aunque tu voz suena algo más grave que la de él.


Ayer recibí una llamada en el móvil por la mañana. Contesté y al otro lado del hilo empecé a escuchar palabras sin comprender lo que significaban, porque te prometo que durante instantes que parecieron horas creí que eras tú y mientras se me aceleraba el corazón volvia a mi la razón y pensé "no puede ser" y dije: "¿Aitor?, ¿estás resfriado?" y me dijo que no, pero que tenía algo la nariz tapada. Ese pequeño detalle cambió algo su voz.


Ha sido una experiencia muy extraña, que me dejó descolocada un buen rato.


Un beso Jontxu.

P.D. Aquí estamos delante del viejo Fiesta en la carretera de "El Tejar". Por aquel entonces pasaban pocos coches por allí y podíamos hacerla con tranquilidad.

jueves, 24 de marzo de 2011

Recomponiéndose

Ya pasó una “celebración” más y aunque queramos recuperar la normalidad, estábamos deseando que pasara. Salimos afuera para cambiar de alguna forma el día pero creo que aunque lo pasamos medianamente bien fue peor que si lo hubiésemos hecho como siempre.

Después de pasado el día llega el agotamiento, siempre es igual. Se la causa pero no se cómo evitarlo porque tu subconsciente trabaja aunque tu no quieras.

Ahora nos llega un periodo de cierta tranquilidad porque en unos meses no hay nada a la vista (menos mal) y tenemos propósito de realizar distintas actividades.

Yo al menos uniré a la clase de pintura un curso de idiomas e intentaré seguir relacionándome. Lo hago ya aunque a veces me cuesta bastante porque te ves a un ritmo diferente y fuera de lugar y muchas veces incomprendida.

Jon, ¿cómo explicar a quien no le ha pasado que has perdido a aquel que siempre estuvo ahí formando parte de ti? De vez en cuando, en tus disertaciones, decías que acabaríamos viviendo juntos de viejos. ¿Dónde ha quedado eso ahora?

Un beso muy grande hermano

jueves, 17 de marzo de 2011

¿La vida sigue?


17 de marzo, año y medio

Eso es lo que intentamos, seguir la vida, aunque tiene que ser de otra manera puesto que tenemos que adaptarnos a que nos acompañas siempre de otra forma.

Este diecisiete se encuentra en medio de dos celebraciones familiares (10 y 19). Por un lado, hemos celebrado el cumpleaños de tu hermano recuperando el comedor para hacer nuestras comidas familiares excepcionales. Dejamos de hacerlo con tu pérdida pero hemos intentado por todos regularizar un poco nuestras vidas.

Un sitio menos en la mesa pero con un sitio preferente para ti porque además de tenerte presente, tenemos tu autorretrato acompañándonos allí desde que finalizó la exposición. Tan cerca estás, que podemos “tocarte” mientras comemos.

Por otro lado, pasado mañana será San José, el santo de nuestra madre y el mío. Este domingo anduvimos de nuevo con presagio de "nubarrones grises" para ese día pero ahora parece que se ha "despejado" un poco el panorama e intentaremos pasarlo lo mejor posible.

Tu madre, sobreponiéndose a su pena, me ha hecho un "regalo" de gran valor sentimental para ambas que te incluye a tí. (Ezkerrik asko amatxu, sé cuánto te ha costado hacerlo)

Ya veremos como sale la cosa. Qué extraño es pensar en que ésto es definitivo, sin vuelta atrás y convivir con ello.

Un beso muy grande Jon y gracias por este precioso regalo enviado a través de nuestra madre.

P.D. De este autorretrato sólo tenemos la foto. ¿Dónde está el original Jon?

domingo, 13 de marzo de 2011

Mi hermano


Texto de Aitor en el catálogo:

Me han dicho que escriba unas palabras sobre mi hermano y yo me pregunto cómo se puede describir a alguien con unas palabras: su forma de mirar, su forma de hablar, su forma de vivir o sentir.

He sido tu ayudante, tu transportista, tu mano de obra barata. Aún recuerdo nuestras idas y venidas con Justine para hacerle fotos por las marismas del Odiel. ¡No sé cómo no nos paró nadie porque parecía que lleváramos un cuerpo!

Tú has sido mi hermano mayor, el que me ha protegido y cuidado, mi soporte y mi amigo. Ya no estás y no te puedo hablar ni mirar pero sí tengo esa extraña sensación de que estás cerca. Yo te digo, hasta pronto.

Aitor

jueves, 10 de marzo de 2011

Aitor



Aunque nuestros padres siempre quisieron tener más hijos, éstos no llegaban pero de repente un día (sobre los 9 años) nos llamaron para decirnos algo: "pronto tendréis un hermanito o hermanita". Para nosotros fue igual que para ellos, una enorme pero agradable sorpresa.

Nuestra infancia había transcurrido sin celos ni rivalidades al llevarnos tan poca diferencia. Hubo disputas y riñas, claro, pero nunca hubo sensación de ser ni la mayor ni el pequeño, eramos iguales en todo y andábamos parejos. Ahora por la edad que teníamos ya no veíamos ningún rival en ese futuro bebé sino que sentíamos mucha alegría y estábamos dispuestos a ser sus hermanos mayores protegiéndolo y cuidándolo tal y cual nos dijeron nuestros padres.

Durante los meses siguientes esperamos a ese pequeño ser elucubrando sobre el sexo, tú decías: "quiero que sea un niño" y yo "pues yo quiero una niña pero será un niño" (más que nada por si diciéndolo ocurría lo que contrario). Y tal día como hoy, 10 de marzo Aitor llegó a este mundo. Fue nuestra mayor alegría.

Empezamos a ejercer de hermanos mayores con él, le dimos de comer, lo paseamos, jugábamos con él, nos quedábamos con él hasta que se durmiese contándole cuentos, lo llevaste a la guardería en la bici gemela a la mía, ... Y así ha seguido siendo hasta ahora porque un hermano mayor lo es para siempre.

Ahora tú debes cuidarnos a ambos desde donde estés y yo lo haré desde aquí. Ambos te echamos mucho de menos.

Feliz cumpleaños Aitor.

P.D Jon con Aitor en el bautizo de éste en la puerta de la iglesia de Villarrasa.

domingo, 6 de marzo de 2011

Tu legado


Mi escrito en el catálogo de la exposición:

Organizar esta exposición ha supuesto trabajo, una gran labor de investigación y búsqueda entre tus múltiples cosas, revisión de toda tu obra, alguna restauración, preparación del catálogo, y todo ello intentando que tú te sientas orgulloso de lo que al final hayamos conseguido y te veas reflejado en las diferentes etapas de tu obra.

Pero tu herencia no es sólo artística para mí sino también de la persona que es mi hermano. Soy la depositaria de todo lo que conformó lo que somos y de todo aquello que compartimos y que incluyó travesuras sólo nuestras, viajes instantáneos a cualquier lugar del planeta simplemente tirándonos a una en el sofá de casa, siestas no dormidas devorando tebeos, contemplar las nubes del cielo desde una cama hecha con ramas de eucaliptos, paseos en bicicleta por el campo que incluían correrías por los trigales, un desván lleno de tesoros como un cine de cartón con películas en papel de seda, sopas de leche con colacao para desayunar,...

Ahora, después de un año de tu partida, sé que nunca dejarás de estar conmigo y tendré siempre tu mirada pícara y cariñosa, tus charlas interminables, tus bromas, todas las anécdotas que contabas encandilando a tu público, tu sonrisa, tu amabilidad, tu preocupación por el prójimo, pero también tu mirada y tu boca de disgusto, tus ratos silenciosos, tu semblante de cansancio, de preocupación, tus enfados.

No dudo que llegado el momento de mi partida, estarás conmigo y luego, luego ya se verá.

Mi amigo, mi compañero, mi hermano, te quiere muchísimo Jhosebe.

miércoles, 2 de marzo de 2011

La búsqueda de una respuesta imposible


Una vez ocurrido un hecho tan trascendental en tu vida como ha sido tu muerte hay múltiples sentimientos que se te vienen encima. Algunos son racionales y otros no tanto.

Hoy en día, gracias a Internet (o por desgracia) puedes empezar a buscar descripciones del duelo, unirte a foros de personas que han perdido a alguien, libros sobre lo que nos espera después.

Aunque cada persona es un mundo, los hermanos, y sobre todo si somos de edad similar al que nos ha dejado, sentimos una pérdida de nosotros mismos, como si ya no fuéramos lo que éramos y nos hubiesen arrancado una parte de nosotros mismos. Además nos acompaña una estupefacción por lo que ha ocurrido ya que aunque hemos pensado que llegado el momento nos tocará perder a nuestros padres, jamás te has planteado perder a tu hermano. No es “ley de vida”.

Luego esta el replanteamiento que te haces sobre como es ahora esa vida contigo y si hay algo después, un momento de reencuentro. Llega el momento de leer libros y buscar opiniones que a nuestra menta analítica le cuesta aceptar.

Hay quien se aparta de la religión con rabia y quien se vuelca en ella con esperanza. Yo misma pasé por lo primero durante meses pero luego he intentado recobrar algo de fe aunque suponga un posible “autoengaño”.

Este fin de semana he ido a ver la última de Clint Eastwood “Más allá de la vida” con tu madre. La película narra experiencias de personas con la muerte y muestra un posible futuro. Me sentí identificada con el niño y me emocionó su búsqueda pero, en general, a nosotras nos aportó poco porque ya habíamos leído sobre el tema.¿Qué esperábamos sacar de allí?

Mi hermanito, aunque sé que ahora somos dos en uno, ¿te volveré a ver una vez cruzado el umbral?

P.D. Aquí estamos en el recodo de arriba de la casa de los abuelos en Elantxobe.

viernes, 25 de febrero de 2011

Tu madre en el catálogo


Jon, dicen que hay que poner algo en el catálogo pero ¡si yo te lo tengo todo dicho! Si yo lo que quisiera es tenerte y te tengo, en espíritu, pero es tan duro...

Yo también fui alumna tuya, pero con eso de que era tu madre no me hacías demasiado caso. De todas formas, en esta exposición irán dos cuadros hechos a dos; uno, un bodegón en el que nos enseñaste a hacer el cristal y en el que hubo alguna ayudita por tu parte, y el otro, el de bolillos, para el que en una de las tardes del curso de cerámica te abordé para que hicieras un dibujo en el centro del paño.

Dejaré ahora a nuestro amigo Enrique Montenegro Pinzón que siga hablando a través de la dedicatoria que te puso en su libro "400 artistas contemporáneos onubenses" en el que estabas incluido: "A Jon Castizo Ciluaga, un artista importante, haciendo nuevas exposiciones y un gran maestro docente. Un abrazo, Enrique"

Gran amigo del alma, ahora estarás Enrique con Jon hablando de vuestras cosas, como lo hacíais cuando nos recibíais Elo y tú en vuestra casa con esa generosidad que os hacía distintos a los demás.

Un abrazo muy fuerte para ti, Enrique. Gracias, Jon, por regalarnos tus 42 años de vida compartida con todos. Como dicen "llegó tu hora" y ahora nos tienes que ayudar a pasar tu ausencia con alegría como tú quieres.

Tu madre

P.D. Dibujo de tu amatxu con vistas de Elantxobe por detrás realizado a los 18 años.

martes, 22 de febrero de 2011

Tigre


Llegó a nuestra vida casi dos meses después de tu partida. Según tu madre me haría compañía en esos momentos tan duros para mí.

Nunca hemos tenido dos gatos a la vez en casa pero así fué, lo llevamos a mi casa pero con tanto ir y venir a Huelva al final fue adoptado por la familia y allí quedó. Aitor ya me dijo que si yo quería gato que cogiera otro, que Tigre se quedaba.

El comienzo fue duro para Yoda, un rival en su cariño, pero a base de lametones y cariños, fue conquistado por él. Un cachorro siempre quiere juego e intentaba provocarlo, las menos lo conseguía y había carreras por la casa en las que uno corría más que el otro evidentemente. Además y a pesar de estar más grande que Yoda, tenía claro que el adulto era el otro y cuando algún gato de la calle venía a su territorio el que lo defendía era Yoda porque él se quedaba atrás con miedo.

A nosotros nos tenía conquistados: era muy bueno, juguetón, cariñoso (iba a dónde tú fueras y cuando quería cariño venía en busca tuya y te ponía la cara al lado de la mano para que le acariciaras y cuando quería en el otro lado pues giraba la cabeza) y lo mejor para mí, un parlanchín que te saludaba cuando le hablabas, cuando pasaba a tu lado, cuando quería comida, cuando veía a Yoda,... Ha sido nuestro primer gato con la habilidad del gorgoteo. El maullido lo tenía reservado únicamente para la protesta.

Teníamos un cuidado especial con él porque aún era un inocentón y sobre todo tu madre se preocupaba de acostarlo por las noches en su cuarto y de que no saliera por la ventana que abría el callejero de Yoda. A pesar de todo algunas veces salía y el domingo por la tarde uno de esos que se creen que las calles de un pueblo es una autopista le dió un golpe en la cabeza y lo mató.

Se nos ha ido la alegría de la casa y compañero de juegos de todos.

Jon, como siempre has estado presente pero es que además a veces he pensado que debías estar allí para acompañarnos como si aún estuvieses vivo. No sé porqué me ha pasado eso.

Un beso muy grande Jon y a tí Tigre muchas gracias por esos momentos de felicidad que nos has dado.

P.D. Yoda y Tigre en la ventana de casa.

jueves, 17 de febrero de 2011

Regreso al Hospital


17 de febrero, diecisiete meses

Ayer volví al hospital de Huelva. Desde el día, un mes más tarde de tu muerte, en que fuimos a hablar con tu doctora sobre los resultados de la biopsia no lo había hecho y tampoco el resto de la familia.

La tía, tu madrina, se ha caido y está ingresada. Seguro que todo queda en un susto pero allí está y esperemos que sean pocos días.

Desde que lo supe, el estómago se me encogió y el pecho me dolía sólo de pensar en ir para allá porque aunque no tengo recuerdos especialmente malos de esos días, mas bien son buenos, lo cierto es que aquellos fueron tus últimos días. De todas formas y como la tía es muy importante para nosotros había que ir.

Tus padres fueron ya el martes y pasaron la tarde allí. Tu madre me dijo que si hubiese sido en Córdoba no habría sido capaz de ir y, para tranquilizarme, que además estaba en la 2ª planta y no en la 1ª como tú.

Ayer al llegar de Sevilla acerqué a tu madre al hospital para quedarse con la tía y yo fuí algo más tarde.

Aparqué mi coche en ese parking en el que tantas veces aparqué, pasé por delante de rayos donde te hicieron radiografías (pude vernos a ambos esperando delante de la sala) y fui hacía el patio de los potos por el que paseamos tan a menudo. Mi corazón iba acelerado.

Había dado unos pasos por el pasillo que rodea el patio cuando vi acercarse a una de las auxiliares de tu planta llevando a un enfermo. Me reconoció y me saludó enseguida con una amplia sonrisa y yo le devolví una tímida sonrisa. Pensé, sí, soy la hermana del "muchacho de buen aspecto y con los pulmones malos que murió en Córdoba de forma inesperada".

Continué y descubrí que la tía no estaba en traumatología porque no había camas sino que estaba justo arriba de tu zona. La escalera para subir está muy cerca de la entrada de tu pasillo, me asomé pero no me atreví a entrar y tomé las escaleras. Subí y llegué a la habitación, tres más allá de la tuya, con la misma vista por la ventana pero algo más alta.

Al menos, la visita tuvo algo bueno, tu tía estaba contenta y se le veía bastante bien para el porrazo que se ha dado.

Un beso y masajitos, Jon.

domingo, 13 de febrero de 2011

Arriba, en El Tejar


Últimamente tu hermano nos tiene el campo perfecto, limpio sin hierbas y además está sembrando varias cosas. En su huerta tiene lechugas, lombardas, coles, ajos, perejil, culantro, puerros, rabanillas, habas y guisantes.

Esta semana tocaba el ir sembrando las patatas, esas que tanto nos gustan a todos porque saben diferentes a las compradas. Tu padre las cortó seleccionando las yemas el domingo pasado y durante estos días ha comenzado a sembrarlas.

Dice Aitor que para estar seguro de que este año salgan, repartirá la siembra en varios trozos del terreno y así ha empezado.

El viernes al regresar del trabajo me acerqué al campo y estuvimos los dos sembrando en la parte de arriba del terreno. Fue un día soleado y mientras el sol está arriba, sin frío.

De vez en cuando, como no vamos a destajo, nos sentamos a descansar, charlamos y contemplamos el paisaje: una vista perfecta hacia abajo de nuestro terreno con sus chopos y nuestra casa y a la izquierda del valle que incluye a Villarrasa.

Desde bien joven, siempre dijiste que arriba te harías un estudio que tuviera esa magnifica vista y que aquel terreno era para tí y un día, no tan lejano, paseando con Aitor, encontraste un clavo enorme perteneciente a una puerta antigua allí y dijiste que aquella era una señal inequívoca de que ese era el sitio perfecto.

Estuviste pensando en ello, que si una casa de madera, que si con bloques, hablaste con el padre de Isa para informarte e incluso llegaste a preguntar en el ayuntamiento sobre el permiso para poder construir pero las condiciones ahora son muy complicadas para que te lo den para hacerlo en el campo.

Ahora cuando vamos a arriba siempre lo recordarmos con cariño y charlamos sobre ello. No hay duda de que nos acompañas en cualquier situación de nuestra vida y como dicen seguirás vivo mientras nosotros andemos por aquí.

Un beso muy grande Jon.

P.D. Aquí estamos en la puerta de la casa, unos adolescentes con Aitor vestido de aldeano (vasco).

martes, 8 de febrero de 2011

5 - 1 = 4


El sábado tuvimos comida familiar en casa de la tía. El día estuvo espléndido y comimos fuera.

Al llegar montamos las mesas donde siempre para comer al lado de la piscina. Luego empezamos a echar cuentas de las sillas necesarias Sonia y yo. Yo, mentalmente, siempre empiezo por ellos y como siempre aunque ya hayan pasado más de diez años desde que falta el tío me digo seis menos uno, cinco, más las dos parejas más las niñas. Supongo que en su interior también la prima hizo la misma cuenta.

Ahora yo también hago una resta con nosotros y cada vez que la hago supone una puñalada para el corazón porque una cosa es que faltes por algo y otra que sea definitivo y que seas tú.

Pasamos un rato muy agradable y divertido aunque a mí me cuesta bastante que estemos todos allí y que tú, mi hermano, faltes tan pronto.

Un beso muy grande Jontxu.

P.D. Entre tus cosas encontramos esta foto bastante estropeada porque tu padre la llevo en su cartera bastante tiempo. Estamos en el campo y nuestra amatxu en vaqueros.

jueves, 3 de febrero de 2011

Los trenes de lata



En aquellos tiempos de vuestra infancia íbamos a pasar unos días a los Pinos cantando todo el tiempo hasta el kilómetro diez en que había que parar a tu hermana con el mareo de siempre. La alegría que transmitíais nos hizo buscar un tercer hijo, tu hermano.

Recuerdo la alegría que os daban los trenes que os hacía con conservas de latas atadas con cuerdas para después cargarlos, unos con piedrecitas, otros con palos, otros con hojas del madroño que había en frente de la casa y así hasta que el tren estaba completo.

Uno de esos días llegaron los primos de Huelva y como a todos los niños les gustó y tuve que hacer otro tren para que todos disfrutaran con esa fantasía que sólo los niños tienen.

Hasta pronto, hijo. Tu padre.

P.D. En los Pinos junto a José Mª y Pepi.