lunes, 30 de agosto de 2010

Agosto

No estoy preparada para la muerte, lo que ocurre es que no te queda más remedio que seguir porque no hay nada más definitivo que ella.

No sé los años que me quedarán por vivir ¿quién sabe eso?, pero tú ya te has ido en lo que hoy en día sería la mitad de la vida, con tantas cosas por hacer, tan ilusionado como estabas ahora.

Pensándolo bien, mejor irse en una buena etapa que en una mala. ¡ Qué mal sabor de boca te habrías llevado!

Me dijeron que no se puede vivir en el pasado pero es que para mí, para nosotros, sólo hay pasado y presente. El futuro es difícil de percibir cuando estás así.

¿Cómo hablar de futuro cuando la vida se ha tornado tan frágil y sin control? Ahí tenemos también a Jon Andoni que estaba en la primera etapa de su vida, en ese momento de contradicciones que es la juventud y se ha ido de repente.

Ahora mismo las cosas materiales han pasado a un segundo plano. A mí me preocupa tu legado ¿qué pasará con ello cuando no estemos? Nadie puede saberlo. Aquello que tiene la gente, irá de padres a hijos hasta que a lo mejor a alguien no le guste o se estropee.

Intento pasar de estas ideas pero creo que sólo me engaño por pura supervivencia y por estar bien para nuestra familia. Como dijo la prima, los fastidiados somos los que nos hemos quedado.

Un beso muy grande Jon.
P.D. Una vista de Elantxobe pintado por tí en el 86, en uno de tus viajes al pueblo de nuestros ancestros.

sábado, 28 de agosto de 2010

Sigo viviendo en el 2009


Parece que el mundo haya parado de girar con tu muerte de tal forma que estamos en agosto de 2010 y a mí el subconsciente me engaña y creo que estamos en el 2009.

El otro día viendo en una planificación de trabajo en la que una de sus fases acababa en noviembre de 2010 pensé “¿pero qué dicen éstos? ¿necesitan otro año más para acabar?” Menos mal que tanto me chocó la cosa que antes de decir nada me paré a pensar y me dije, “estamos en el 2010, no en el 2009, te estás confundiendo”.

Y luego está mi edad que con eso de tener como referencia la tuya se ha quedado estancada. Me cuesta pensar en los años que tengo porque no me sale con naturalidad.

La vida continúa pero parece estar en un compás de esfera. ¡Cuánto desearía estar segura de que estás ahí!

Un beso muy grande, Jhosebe.


P.D. Tal día como ayer viernes te hicieron tu segundo tac con contraste y tuviste una reacción muy mala de tal forma que estuviste fatal en la noche del sábado al domingo. Encima no sirvió para nada porque también el resultado fue negativo. No dejo de recordar lo que ocurrió el año pasado...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Médicos, hospitales, ambulatorios y demás

Este es un mes maldito. Nos acordamos continuamente de lo que hacíamos el año pasado en esta fecha.

Ya llevas catorce días en el hospital haciéndote pruebas y sin resultado. También hacía mucho calor como ahora, de tal forma que como en tu habitación también hacía calor a pesar del aire acondicionado te había llevado un ventilador que nos acompañó en tu estancia en el hospital.

El ventilador también fue de viaje a Córdoba en el maletero de mi coche junto al resto de cosas, las tuyas, una bolsa de agua caliente para el dolor que tenías en la espalda, un cojín para dormir en el sillón y alguna banqueta que nos llevamos para tener más sitio en que sentarnos.

¡Qué difícil es tragarse lo que te pasó! Más de un mes en un hospital y morirte sin saber de qué después de hacerte una biopsia con toracoscopia de escasa mortalidad. A nosotros nos cuesta y al resto de gente que te vio en el hospital también y no dejan de decirlo de vez en cuando. ¿Cómo alguien tan fuerte pudo morirse así? La gente te recuerda paseando con tu camiseta de mangas cortas...

Y encima empezaste a ir al ambulatorio en febrero, ¿cómo nadie te hizo una simple radiografía? ¿podrías haber tenido alguna oportunidad?

Siempre que me asaltan esas ideas, las desecho y me digo, estaba enfermo y no tenía salvación, mejor así porque vivió con naturalidad todo el tiempo. Cuando tu madre me habla de Córdoba obsesionada, le razono y le digo que no se puede volver al pasado, que hicimos lo que mejor creímos con la información que teníamos y que ese era tu destino.

Tu caso nos ha dejado tan tocados que en nuestro entorno nos resistimos a los médicos y a los hospitales por si las moscas.

Lo cierto es que todo aquello parece no ser tan lejano. ¡Cuánto te queremos y deseamos tenerte con nosotros!
Un beso muy grande, Jhosebe.

domingo, 22 de agosto de 2010

La acuarela


Seguimos arreglando cosas tuyas, en concreto, tus cuadros. Hemos llevado a enmarcar algo de lo que irá a la exposición y también algo para nosotros incluidos tus autorretratos, el retrato de nuestra madre, el dibujo de Elantxobe y la acuarela que hiciste en el hospital.

Ya hemos colgado en casa alguno de ellos. Al ser familia de pintor mucho sitio no tenemos pero hemos buscado algún hueco que otro. Ya están tus autorretratos y el dibujo de Elantxobe colgados en el salón.

Yo me voy a llevar la acuarela del hospital a mi casa. La hiciste el día anterior de tu partida a Córdoba. Estabas ya aburrido de los abalorios y me dijiste que te trajera de tu furgoneta tu caja y tu bloc.

Durante la mañana, cogiste dos vasos de plástico para mojar y enjuagar y te sentaste en la cama a pintar.

Cuando pasó a verte tu doctora para darte los últimos detalles del viaje y desearte suerte, ya la tenías terminada. Se la enseñaste y sé que si te hubiese dicho cualquier cosa se la hubieses dado pero no hizo ningún comentario.

Con la perspectiva de lo que sabemos ahora, pienso que su seriedad podía deberse a su preocupación pero a nosotros, que no sabíamos nada, nos pareció un poco seca.

Pintaste un paisaje relajado con palmeras. Supongo que deseabas paz y tranquilidad y que todo hubiese ya pasado.

Es curioso como en la mente se pueden grabar a fuego ciertas cosas. Te estoy viendo allí sentado en la cama pintando mientras yo leía como si hubiese sido ayer. Desde luego, este si es un buen recuerdo para no olvidar.

Un masajito Jon de tu hermana.

miércoles, 18 de agosto de 2010

La flor de Lis


17 de agosto, once meses
Jon, ¡mi Jon! Hoy quiero contarte algo que ni yo misma creo. Lo cierto es que tengo tres macetas de flor de Lis y nunca está faltando una para ti cuando no dos como en el caso presente.

No sé que pensar. ¿Quieres sentirte unido a mí por algo material como puede ser una flor? Cuando una empieza a marchitarse, la otra está saliendo en la maceta y nunca te falta, ¿coincidencia?, ¿señal? ¡Quién sabe!

Solo sé que las tengo delante (en este caso dos de distintas macetas). No sé si es el tiempo de ellas, sé que nacen para ti, mi Jon, por lo menos en mi corazón. Me quedo mirándolas y pienso: ¿lo estará haciendo mi Jon para decirme que está a mi lado y que siempre lo estará? ¿Estaré perdiendo la cabeza ya que en todo te veo a ti.

Las veo tan varoniles, tan llenas de vida, tan llenas de colorido, tan fuertes que no te podrías haber resistido a pintarlas con sus pétalos rojos y amarillos, con su rayas que escapan al pincel de cualquier pintor, sus estambres pidiendo vida para seguir ahí y que nosotros podamos admirarlas y pensar, cómo será ese más allá que tanto supone para nosotros.

Desde pequeña fui muy preguntona y le decía a la madre: “Ama, ¿cómo será el Cielo?” y ella en su cultura normal me decía: “Hija, nadie ha ido allí y ha vuelto pero algo hay”. Tenía la fe del carbonero. Ella iba a sus misas y era de los humanos ejemplo de buena. Sé que está contigo y habrá dicho, “Jon, hijo de mi Josebetxu, ven aquí.”

Ama ¿y tú como estás? Ya han pasado bastantes años para los humanos pero para vosotros no es nada. No creas, también tiene ventajas el estar al otro lado contemplando el panorama mientras nosotros vamos dando tropezones.

Amatxu, ¡cuántas cosas vividas desde que me sentaba en tu regazo! Qué cara de ángel tenías. ¿Por qué eras tan buena y tan humilde?

¿Qué?, ¿estás contento con la abuela que te ha tocado y que tan cerca tienes ahora? Sí, verdad? Cuidaos y ayudadnos a todos para formar esa familia eterna que no tendrá ni principio ni fin.

Ama, ¡qué duro lo que me ha tocado en la vida!, la más pequeña, la más mimada, la niña de todos y qué golpes más duros me ha dado la vida. Tú eres de la Virgen del Carmen y del Corazón de Jesús. Pide por nosotros y por los de Elantxobe, cuida a mi Jon y a Jon Andoni. Otoi bat eta gero arte.

lunes, 16 de agosto de 2010

Jon Andoni (II)


Asistí a un congreso informático en Deusto (Bilbao) en el 98 y yo aproveché el viaje para tomar unos días más y visitar a la familia.

Una de las noches del congreso tus padres nos invitaron a mis compañeros y a mí a cenar en vuestra casa. Recuerdo especialmente aquella velada porque la disfrutamos bastante. En primer lugar, porque nos reímos mucho con las cosas que contaba tu padre y sus exageraciones y en segundo lugar porque en la sobremesa nos ofreciste algo de lo que ibas aprendiendo con el acordeón. Mi amigo Ángel se nos descubrió como músico además de informático, y se quedó mirando con entusiasmo como tocabas el acordeón no frecuente por aquí. Después él también se ánimo y tocó el órgano.

En aquellos días, me crucé con tus abuelos porque fueron de nuevo de vacaciones a Huelva y los vi cuando regresé. Por desgracia poco después la tía Begoña sufrió el infarto cerebral durante las vacaciones y a partir de ese momento te vi cada año porque íbamos a visitar a la tía, sus hermanas, la tía Miren y mi madre, y yo.

En el primero de esos viajes nos acompaño Aitor con el que compartiste tu habitación. El te cogió mucho cariño y se reía mucho contando como tenías los Mortadelos que leías a escondidas debajo del colchón para que no te viera tu madre.

La última vez que te vimos fue hace tres años y compartimos paseos por el puerto, por el monte Ogoño e incluso visita turística a San Juan de Gazteluatxe adonde subisteis tú y Abel, tocando tú en primer lugar la campana, mientras que los “onubenses” flojos (mi madre, Aitor, lesionado, y yo) os vimos subir desde abajo.

Pero lo que más claro recuerdo de esta última vez fue cuando al llegar a Elantxobe bajaste de la casa a recibirnos y ayudarnos con las maletas del coche. Con una amplia sonrisa me dijiste: “¿Necesitáis ayuda?”, te di una maleta y como buen chicarrón del norte me dijiste riendo: “¿Sólo eso? Dame más”. Y así subiste a casa contento con tu maleta y varias bolsas más.

Si es cierto lo que dicen de que los que estáis al otro lado podéis ayudar a vuestros seres queridos, ayudadnos tú y Jon a seguir adelante.

Un beso muy fuerte



P.D. En la foto estamos Jon Andoni, mi ama y yo en el puerto de Elantxobe

jueves, 12 de agosto de 2010

Fin de semana en Punta


Hemos estado este fin de semana en el piso, hemos medido cuadros, dejado alguno y también hemos paseado por la ría.

Tal fin de semana como este, el año pasado, estabas resguardado en casa tomando antibióticos para curarte de tu neumonía.

El lunes llegaste desde Ávila, el miércoles te vio la neumóloga y te dijo que mejor tomaras el tratamiento en casa que en el hospital porque podías pillar cualquier cosa, incluida la por entonces famosa “gripe A”.

El viernes al llegar de Sevilla fui a verte junto a tu madre pero estaba tan abarrotada Punta que no pudimos dejar el coche ni en el parking. Total, que bajaste despacio, te montaste en el coche y dimos un paseo.

El sábado celebramos San Ignacio con retraso porque habíamos esperado a que volvieras del viaje. Fuimos a Punta con todos los bártulos de la comida para que no tuvieses que moverte y comimos allí todos juntos.

Tu regalo para Aitor fue un palo para hacer caminatas que te había pedido y le trajiste de Ávila.

Este fue tu último fin de semana en tu casa y nuestra última celebración juntos ¡Vaya grupo de inocentes Jontxu!

A veces, escribo para recordar y para no olvidar pero ¿cómo olvidar el verano pasado?

Jon, te echamos mucho de menos aunque siempre estás presente en nuestra vida. Jhosebe.

lunes, 9 de agosto de 2010

El incendio de la refinería


Jon, hemos tenido un incendio en uno de los tanques en la refinería de Palos. Imponía ver el fuego y el humo en la tele, yo no lo ví pero Aitor, tu padre y la tía Miren sí.

Me hizo recapacitar. El hombre es víctima de si mismo. Gracias a que lograron hacerse con él. ¿Te imaginas que el fuego se corre con todo lo que hay allí? Tanto como nos creemos los humanos y tenemos nuestra vida pendiente de un hilo.

Todavía no me creo lo tuyo. Un instante ¿y qué fue de tu respiración? Fue un golpe bajo que nunca olvidaremos. Ahora te toca a ti velar por nosotros que falta nos hace.

Ayer me dijo la tía Miren que había visto a Rosa y estuvieron hablando, cómo no, de ti. Ahora, en la misa del aniversario supongo que la veré y me dará alegría. Nunca le podremos agradecer lo que hicieron pero siempre estará en nuestro corazón porque esas cosas no se pueden pagar con nada.

Y pensar que cuando me dijiste que iba a venir no me hizo gracia. Sencillamente no me hizo gracia porque pensé que era molestar a la gente cuando ya nos tenías a nosotros. Claro que en mi mente no entraba lo que te podía pasar…

Recuerdo que un día hablando conmigo me dijiste: “yo voy a morir joven, ya lo verás, tengo tan mala suerte,…” Te reñí y te recordé todo lo que tenías y qué cómo se te ocurrían esas cosas.

Jon, tenías muchas cosas en este mundo, pero esa, sin ni siquiera saberlo te estaba esperando.

Mi hijo querido.

domingo, 8 de agosto de 2010

El retorno de Yoda

¿Puede ser que apareciera Yoda? Pues vino.

Estaba en la cama a la siete de la mañana y de pronto escucho un maullido desgarrador (como si fuera una persona). Bajé las escaleras y en la mitad de la escalera (no había encendido la luz con las prisas) vi algo subiendo con aquellos quejidos. Me dio un poco de miedo, no podía ser mi Yoda con los maullidos tan bajitos que tenía pero me fijo bien y me pareció él. Me quedé asombrada y asustada.

Por fin, me decidí a cogerlo y era huesos y pellejo, con unos ojos negros brillantes (azabache como los del burrito Platero) cuando él los tiene azules como el agua como todos los siameses.

El gato no comió nada (creo) mientras estuvo fuera porque el estómago lo trajo bien. Bebía muchísimo y comía su comida como lo más normal y aquí lo tenemos como si tal cosa y vienen las preguntas, ¿dónde estuvo?. No lo sabemos, si pudiéramos entrar en su mente…

Estuvimos por todos los rincones de los alrededores y nada. ¿Tiene esto explicación? Va y aparece a los veinte días.

En fin, nunca sabremos la explicación pero lo tenemos y estamos muy contentos de nuevo con él. Lo que hace falta es que no lo vuelva a hacer. Ya es la segunda vez que desaparece, la primera cuando nos mudamos de casas y la segunda cuando le ha salido de los bigotes ¿? Esperemos que haya escarmentado.

Jon, se llevan trotando y jugando los dos por la casa y yo pendiente de los dos. Por si no tenía bastante con uno, ahora dos pero estamos muy contentos, el uno como un camama (el abuelo) y el chico saltando, lamiéndole y dándole bocaditos en las orejas.

Un abrazo junto a mis dos elementos. Agur, mi Jon.

jueves, 5 de agosto de 2010

Jon Andoni (I)


Además del dolor que se siente, la muerte viene acompañada de mucha incredulidad cuando llega así, tan pronto, sin razón aparente.

Aunque hacía 3 años que no te veía, parece que te tenga enfrente ahora mismo con tu mirada alegre, tan simpático, tan noble, tan fuerte, tan amable.

Debido a la distancia que separa a la familia, de Huelva a Bilbao, te he ido conociendo de forma discontinua en diferentes etapas de tu vida que han ido viniendo a mí estos días.

Aún recuerdo el primer día que te vi en el capazo. Fuimos de Huelva a Bilbao una Semana Santa para asistir a tu bautizo. Llegamos al piso de Uríbarri donde vivías con tus padres en aquel momento y donde yo viví con tu madre mientras estudiaba y allí estabas en la sala y alrededor tuyo para verte nos colocamos todos los que habían venido de Huelva, incluido Jon.

Mi siguiente recuerdo tuyo no es allí sino aquí, en Huelva y es uno de los recuerdos más bonitos que tengo tuyo y de la tía Begoña. Tus abuelos, una vez jubilado el tío Andoni, aprovecharon para pasar temporadas en septiembre en La Antilla, en el piso de la tía Miren.

Aquel año, tú tendrías unos dos años y medio, vinieron en avión y te trajeron con ellos. Llegaron a mitad de semana y uno de los primos os llevaron allí. Yo, en cuanto llegué a Huelva el viernes desde Sevilla, recogí a mi madre y fuimos a veros. No estabais en el piso y supusimos que andaríais paseando por la playa. Nos acercamos y allí os vimos paseando. Puedo aún ver la sonrisa de la tía de oreja a oreja cuando nos vio y a ti andando con tus pasitos y con un gorrito para que no te diera el sol.

¡Menudo chiringuito tenían montado allí los tíos! Su sombrilla, sillas e incluso unos yogures para que merendaras. Después de pasear por la orilla recogiendo conchas, cosa que a la tía le encantaba, nos sentamos todos a contemplar el mar y tu amuma se puso a darte el yogur.

Mi padre siempre recuerda con mucho cariño y simpatía aquel día en que bajaron al puerto de Elantxobe las tías Begoña y Carmen, mis padres y tú y le dijiste “¿no habrá 100 pesetas para un mantecado (helado)?” Lo dijiste con tanta gracia y naturalidad que todos se echaron a reír y aún se acuerdan de ello. Tú andabas entonces por los 4 o 5 años...

Un beso muy fuerte para todos.

P.D. En esta foto tú tienes 4 años y estamos en ella la tía Begoña, la tía Carmen, mi madre, la prima Garbiñe, sus hijas Maialen e Ivane (no se la ve mucho que digamos) y yo en un día turístico en Loyola. La foto la hizo mi hermano Aitor.

lunes, 2 de agosto de 2010

San Ignacio de Loyola



Es el día de San Ignacio, patrón de Bizkaia y Gipuzkoa y santo de nuestro Aitor, y hoy pasa por tu ausencia física aunque sé que estás con nosotros, con tu “chico”.

Le ha faltado el regalito que siempre le traías con tu sonrisa: “¿qué me traes?” “Nada.” Y empezaba el tira y afloja cuando de antemano sabías lo que quería y lo traías contigo. Se lo dabas, veía lo que era y tan contento con sus regalos.

Este año ha ido de películas, de comer lo que él quiso, el consabido “bacalao a la dorada” y el atún aliñado con culantro y tomate que comió el otro día y ha sido su caprichito.

Del bacalao a la portuguesa no tengo nada que decirte, es tu plato favorito y me duele tenerlo que hacer. Si pudiera no lo haría pero la vida sigue mal que me pese. Sé que cuando veas lo que sobra dirás ¡mi parte! pero lo dirás con tu sonrisa camastrona.

Amor mío, ¡cuánto te quiero!, no puedo remediarlo, lo único que delante de ellos disimulo cuando tan cerca te tengo en cada momento. Aquí cada uno se hace el tonto y así van pasando los días entre tú, que nos estás mirando, y nosotros.

Jon, ayer estuvimos en la cristalería para llevar algunos cuadros a enmarcar y entre ellos el retrato mío antiguo que me hiciste. Dijo que quedaría muy bien con un nuevo papel adhesivo que hay ahora. Me alegraría porque ya tiene unos pocos años tuyos y míos. Será como volver a la casa de los maestros y tenerte conmigo.

Ya sé quién se llevó el cuadro de los limones del campo. Me alegra mucho que lo comprara la hija de Manoli Miraz. Yo sé que ella te aprecia mucho y sigue siempre preguntando por nosotros y recordándote.

Eres muy querido por todos tus alumnos y amigos. A lo mejor está feo que yo lo diga pero este es mi ratito de charla contigo y no lo puedo remediar. Yo soy madre y todas las madres me comprenderán.

Un abrazo hasta la eternidad. Agur mi Jon.


P.D. Jon y Aitor (Aitor Ignacio, de ahí lo del santo) con el primo Aitor en la boda de la prima Garbiñe.


viernes, 30 de julio de 2010

Jueves 30 de julio de 2009


Durante esta semana del año pasado andabas por Ávila y me llamaste por teléfono el jueves a las once y media de la noche. Más o menos así transcurrió nuestra conversación.

- Diga.
- Soy Jon.
- Hombre, ¡vaya horas de llamar! Me has asustado. ¿Cómo te va el viaje?
- Bien pero te llamo por otra cosa.
- ¿Ocurre algo?
- Acabo de salir de una clínica de Ávila.
- ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
- Me he vuelto a encontrar mal, no podía respirar bien y me han hecho una radiografía. Me ha dicho el médico que no le gustaban el aspecto de los pulmones y que debía ingresar.
- ¡¿Cómo?!
- No te preocupes, yo le he dicho que era de Huelva y que no quería quedarme allí y entonces me ha dicho que volviera enseguida a Huelva y fuese al hospital. Parece que podría tener neumonía.
- ¿A qué hora volvéis?
- Todavía no voy a volver.
- ¿Pero si te han dicho que vuelvas porqué no vuelves ya?
- No pasa nada, me quedaré hasta acabar las vacaciones el domingo. Ya me encuentro mejor con el oxígeno y el urbason que me han puesto.
- Deberías volverte ya (tono de enfado)
- Yo volveré cuando quiera. Ya estás como siempre organizando (tono de enfado también).
- Haz lo que quieras pero entonces, ¿para qué me has llamado?
- Para que alguien de casa sepa lo que me pasa por si ocurre algo. No quería llamar a tus padres y preocuparlos.
- Eso, y tú quedándote en Ávila pero tu sabrás. Ten en cuenta que el domingo es fin de mes y habrá mucho tráfico. Procura venir pronto.
- Quiero aprovechar el día y no volveré hasta la tarde.
- Como quieras... Te llamo a ver cómo sigues.
- Adiós.

La relación entre hermanos es especial, por un lado sabemos que podemos contar el uno con el otro y luego podemos discutir por la cosa más nimia, que es olvidada pronto porque para eso somos familia. Para mí todo es valioso para tenerte a mi lado, los encuentros y los desencuentros nos definen. No puedo entender aquellas personas que creen que hay que olvidar algunas cosas porque piensan que eran “malas” e idealizar falsamente a la persona que falta. Es como olvidar parte de lo que esa persona era.

Este recuerdo es muy especial para mí, creo que jamás lo podré olvidar y guardaré como un tesoro esta llamada que me hiciste para contarme preocupado lo que te pasaba y que fue a la vez nuestro último desencuentro telefónico. ¡Cuánto daría yo por tener alguno de ellos ahora! Dudo que pueda asumir tu falta Jon.

Besos y masajes Jontxu.
P.D. Aquí estamos los dos en la playa jugando con nuestros cubos y palas, bien preparados para no coger el sol con nuestros sombreros y bajo la sombrilla. Por detrás asoma la nevera que llevaba nuestra madre con las cosas para pasar el día en la playa. Por aquella época ibamos de Villarrasa a Matalascañas cuando aún no había la aglomeración de hoy en día.

martes, 27 de julio de 2010

Jon y la tía Begoña



El viaje a Elantxobe ha traído a mi recuerdos de nuestra niñez. Parece que el cerebro rebusque recuerdos escondidos durante años y los vaya trayendo poco a poco en las circunstancias en las que me encuentro.

Algunos veranos pasábamos un tiempo en la casa de nuestros abuelos donde vivía la tía Begoña, amuma de Jon Andoni, en Elantxobe. Es un pueblo pesquero muy bonito pero que es una cuesta entera, pegado al monte Ogoño en descenso hacía el mar. Nadie se ha salvado de caerse alguna vez (normalmente más de una) en sus calles, nadie. Recuerdo perfectamente que un día corriendo hacia abajo, me tropecé y al intentar parar me hice un buen roce en la mano. La herida me dolió bastante pero creo que la respuesta fue una reprimenda por ir corriendo...

En esos veranos veíamos también al resto de tíos y primos, los visitábamos o nos visitaban. Uno de los días vino el tío Pedro con los primos Iñigo y Aitor que son de nuestra edad y, claro, aprovechamos para jugar.

La tía Begoña nos decía que no corriéramos ni por la carcava ni por las calles y que en todo caso fuéramos a jugar al Elizabarri (plaza de la Iglesia) que estaba cerca de la casa.

Jon, Iñigo y Aitor empezaron a corretear alrededor de la casa y por las calles y la tía Begoña estuvo riñéndoles cada vez más nerviosa y ellos como si nada. Al final y con el genio que tenía cogió a Jon y le dio un “soplamocos” como ella decía.

Jon se llevó un disgusto terrible, no se lo esperaba y además del dolor lo que más le fastidió es que sólo le pegara a él cuando eran tres los implicados. Lo cierto es que como nosotros éramos los que estábamos viviendo en ese momento en casa, creo que según ella, estaba en su derecho de hacerlo y con los otros no.

¡Cuánto me he acordado también de ti estos días tía! ¡Qué pena tan grande para ti si hubieses vivido y visto así a tu Jon Andoni!


Un beso muy grande para ambos. Jhosebe.

viernes, 23 de julio de 2010

¡Qué viaje tan duro!

Al final salimos el domingo Miren, Sonia, Crisanto y yo para asistir al funeral de Jon Andoni, un viaje de más de mil kilómetros por la ruta de la plata. El salir el domingo me permitió sobreponerme algo de la noticia recibida el día anterior. Me veía incapaz de salir el mismo día.

Estoy acostumbrada a ir al norte pero jamás un viaje se me hizo más largo y triste que éste.

Hace un año en estas fechas, tú cogiste la misma carretera para ir con tu amigo Alejandro al pueblo de su familia en Ávila. Ale y sus hermanas habían estado la semana anterior contigo en Punta Umbría y te invitaron a ir con ellos a su tierra.

Cuando pasamos por Ávila, vi las señales de la autopista: Alba de Tormes, Barco de Ávila, ... Por ahí andabas el año pasado. Tú último viaje de placer y lo pasaste bastante bien con la excepción de que no podías seguir el ritmo en las excursiones a las que te llevaban para conocer la zona. Es curioso pero parece que viniste un poco tocado por el espíritu de la tierra de Santa Teresa.

Los últimos doscientos kilómetros se me hicieron eternos, sabía lo que me esperaba y lo temía, unos padres destrozados sin su hijo y una hermana sin su hermano.

Es curioso, las personas tendemos a valorarlo todo como si el dolor pudiera pesarse y a opinar pero el que no tiene “experiencia” en ello es difícil que pueda ponerse en tu lugar.

Por ejemplo, yo no se lo que es perder un hijo aunque si he visto el efecto que tu muerte ha producido. Se dice que no hay mayor pérdida que ésta y creo que es cierto, los padres sienten que pierden su futuro y además siempre es algo inimaginable para ellos.

Sí se por lo que puede pasar Ana, como otros que han perdido un hermano joven. Tú deberías haberme acompañado en mi vida y ya no va a ser así.

Nos vamos mentalizando a que llegará el momento en que nuestros padres no estén (por supuesto no me refiero a la muerte de un padre en plena juventud ) pero no a que tu hermano te “abandone” antes de tiempo. Sientes que la pérdida tu hermano afecta a tu pasado, a tu presente y a tu futuro.

Al poco de ocurrir lo tuyo, hablamos con una persona que también perdió a su hermano joven, con tu edad aproximadamente, en un accidente de tráfico y nos dijo a tu madre y a mí: “la pérdida de mi madre fue mala para mí y la sentí muchísimo pero ella ya tenía una edad, la de mi hermano que ocurrió hace dos años ha sido mucho peor y no me he recuperado de ella”.

Pasados estos meses, podía hacerme perfectamente a la idea de lo que nos esperaba a la llegada y siento tanto lo que ha ocurrido que no puedo expresarlo.

Os quiero mucho a los dos, a ti Jon, mi hermano y a Jon Andoni, mi sobrino, pero os tengo siempre presente a vosotros, Arantza, Juanjo, Ana, nuestros padres y Aitor, y esperemos que ellos desde donde estén nos ayuden.

sábado, 17 de julio de 2010

Jon Andoni


Jon, aunque nos hemos levantado como siempre pensando en tí y especialmente siendo un 17, como ya sabes, hoy has pasado a un segundo plano.

Iba con la tía Miren y tu madre hacia la Antilla a dar una vuelta y medir uno de tus cuadros, cuando la tía ha recibido una llamada. Era tu prima Miren y nos hemos dado cuenta que algo gordo había pasado. Tu tía preguntaba ¿Andoni?, ¿el primo Jon Andoni? Miren le dijo, no, no, el pequeño. ¿¡Cómo que el pequeño!? La prima Arantxa, su madre, ha llamado para dar la noticia.

Espero Jon que tú y su amuma, la tía Begoña, lo hayaís recibido en el otro lado. Parece mentira, morir, así sin más, con apenas 20 años.
Jon Andoni nos has dejado en plena juventud y has dejado un gran vacío en tu familia. Cuida mucho a tus padres, Juanjo y Arantxa, a tu hermana Ana y a tu abuelo Andoni.

Todo el mundo dirá ahora que tu madre es muy fuerte y es verdad pero acaba de recibir un palo muy fuerte y necesitará todo el apoyo y el amor del mundo. Tu padre adora a sus hijos y va a faltarle uno de ellos. Siempre me ha llamado la atención que te dijera "hijo" continuamente. Y Ana, que voy a decir de ella, se ha quedado sin su hermano y ahora tendrá que continuar sin tí.

Iremos a despedirte, no para siempre, sólo de este mundo. Muxu bat Jon Andoni.

P.D. Jon Andoni y Ana.