viernes, 17 de junio de 2011

Y el ciclo comienza



17 de junio, 21 meses


El tiempo vuela y pasamos de un día a otro, de una semana a otra, de una fiesta a otra y vuelta a comenzar. De repente y como suele pasar por estos lares ha llegado de repente el calor y parece que estemos ya en pleno verano.

Hoy 17 y exactamente dentro de una semana 24, San Juan, tu santo, y el ciclo veraniego comenzará de nuevo. Me da un poco de miedo porque ahora mismo un suceso en nuestras vidas puede hacer que todo se remueva con más intensidad y parezcamos sumergidos en una vorágine hasta que de nuevo las aguas vuelven a su cauce. Por ejemplo, hemos estado enfermas con bronquitis y todo ha vuelto a mí durante semanas.

¿Qué sucederá este verano? Es cierto que de alguna manera estamos "mejor" pero ¿cómo reaccionaremos al recuerdo de aquellos días?

¿Es posible que nos estemos acercando ya a los dos años desde que pasó aquello y todo parezca tan cerca? Aún deseo intensamente que exista una vuelta atrás imposible...

Besos y masajitos Jon.

P.D. Tú posando delante del mural realizado en Huelva. Te colocaste delante de los desnudos que se hicieron en base a tus bocetos.

lunes, 13 de junio de 2011

Los Pinos II "El doblao"










El falso techo de la casa servía de mágico desván o doblao ya que sobre él había una acumulación de trastos de diferentes épocas. Desde revistas a T.B.O.s (sí, tebeos antiguos de más de 30 años a los que nos aficionamos irremediablemente y donde aparecían Carpanta, 13 rue del Percebe, Zipi y Zape, la familia Cebolleta, el Capitán Trueno, ...) , pasando por pinturas del tío José María realizadas cuando pasaba temporadas allí, una cuna de hierro y lo mejor de todo, un cine de cartón junto a una lata de las antiguas de Colacao llena de películas en papel de seda.

Elegías una película (que podía estar dividida en varias partes), con mucho cuidado la enganchabas y mediante la luz de una bombilla sobre una cámara oscura reflejabas la imagen. El movimiento se conseguía girando una manivela. El cine fue parte de la infancia de nuestro padre y sus hermanos y entonces formó parte importante de la nuestra.

Nosotros nunca subimos allí arriba. Lo hacía nuestro padre mediante una escalera que colocaba para ello y no sabíamos a priori que nuevo tesoro nos traería.

Un día bajó la cuna. Tu madre esperaba su nuevo hijo y ella se encargó de restaurarla para cuando llegara. Aitor sólo pudo usarla una sóla vez, en la Semana Santa posterior a su nacimiento, ya que entonces el abuelo vendió la casa de forma inesperada.

Uno de los días posteriores a la Semana Santa nuestro padre nos sentó en los escalones que separaban el patio de la casa de Villarrasa del del colegio y nos contó lo sucedido. No supimos cuando nos fuimos que era la última vez que iríamos allí y fue el primer gran disgusto de nuestra corta vida.

Derribaron la casa poco después porque los que la habían comprado lo hicieron para ampliar la suya que estaba al lado.

Aún hoy, más de 30 años después, cuando pasamos por la carretera que atraviesa Los Pinos, miramos hacia arriba en busca de la casa y sólo podemos contemplar la que aún queda del mismo estilo de los vecinos del otro lado.

Últimamente me apetece entrar por el camino que nos permitía acceder a la casa y ver lo que nos rodeaba por detrás aunque no se lo he dicho a nadie.


Jon, te quiero mucho.


P.D. Una foto del cine y alguna de esas películas. Ahora en Internet podemos encontrar incluso la historia de estos cines. El nuestro es de los modelos antiguos

miércoles, 8 de junio de 2011

Los Pinos I: La casa
















La casa, como tú bien describiste, fue construida por nuestro abuelo Pepe cuando tu padre aún no había nacido y la usamos en fines de semana y vacaciones durante varios años. Partíamos desde Villarrasa con el Mini cargado de comida y ropa hasta llegar allí. Eso sí, siempre había una parada en el camino para la que se mareaba en las curvas, o sea, yo.

Tenía dos habitaciones, un amplio salón comedor y la cocina. El cuarto de aseo estaba separado del resto y además hacía funciones de leñera y horno para el pan. No había agua corriente y la electricidad aún andaba a 125 aunque sólo se usó para la luz hasta que tu padre trajo un televisor portatil comprado en Valverde a su primo. Originalmente se usaron lamparas de carburo para iluminar y una de ellas aún la conservamos.

Para el baño nuestra madre llenaba en la cocina un barreño grande de cinc con agua caliente en la que nos metíamos uno tras otro. El agua se acarreaba desde el pozo que se encontraba en la parte baja de la parcela.

En la casa en invierno hacía un frío de mil demonios que acarreó más de un catarro a nuestra madre en vacaciones. Los niños lo ven todo de otra perspectiva y ni frío teníamos. La causa principal del frío era la inexistencia de un falso techo. Lo había sobre las dos habitaciones, el resto era espacio abierto.

Nosotros dormíamos en una de las habitaciones y tus padres en otra. Había dos enormes camas de hierro con colchones de lana y un armario empotrado que como tu dijiste crujía bastante en el silencio de la noche y que daba un poquito de miedo. Allí compartíamos habitación mientras que en Villarrasa no y eso nos permitía hablar hasta dormir. Además cuando también andaban con nosotros los primos compartíamos las camas.

A veces nos tendíamos en la cama de matrimonio del otro cuarto junto a nuestro padre, uno a cada lado, y él aprovechaba para contarnos cuentos como el de Garbancito "que estaba en la barriga del buey donde no llueve ni moja" o historias noveladas sobre distintos personajes de Los Pinos.

Allí celebraron nuestros padres su décimo aniversario de boda en una ceremonia íntima que consistió en una misa alrededor de la mesa del salón oficiada por nuestro "vecino" en Villarrasa, Don Manuel Cepeda, y con la asistencia de los que casi todos son ahora compadres de nuestros padres.

Un beso muy grande Jontxu.


P.D. Ahí estamos en un rincón de la casa detrás de la puerta que daba acceso a la cocina, yo en el corralito y tú en el cochecito. En la otra tú por aquella época.

miércoles, 1 de junio de 2011

What if?

Hace un tiempo estuvimos leyendo una serie de comics que se titulaba What if? (¿Y si?) Planteaba para los distintos héroes divergencias en su realidad por un cambio sucedido en su vida en un momento determinado.

Ahora nosotros nos planteamos y nos plantean diferentes What if con la intención de un consuelo que para mí cuanto menos es relativo. Entre ellos el más popular es "¿y si hubieses regresado con vida de Córdoba?" Según lo que nos han dicho hubieses vuelto sólo para esperar tu muerte en tres semanas a lo sumo y, por lo tanto, hubieses estado ese periodo sufriendo.

Esto según todo el mundo debería ser un cierto consuelo para nosotros pero yo siempre me planteo otros What ifs: "¿Y si no hubieses enfermado? o ¿y si te hubiesen tratado desde el principio?"

Tú podrías seguir con tu vida, tu familia, tus amigos, tu pintura, ... Y qué decir de nosotros, tu madre, tu padre, tu hermano y yo, serían tantos cambios tanto física como mentalmente que son innumerables. ¡Qué diferente podría ser nuestra vida ahora!




Mi hermano, te echamos mucho de menos.

miércoles, 25 de mayo de 2011

La siesta




A veces escuchas o ves algo que remueve algo en particular en tus recuerdos. Ayer ocurrió algo así.

A los niños de nuestra generación les tocó ir a clase mañana y tarde, por lo que lo de la siesta quedaba para fines de semana y vacaciones.

La Siesta, así, en mayúsculas, era la del verano cuando con 40º a la sombra no se veía un alma por las calles de Villarrasa. Por supuesto no había aires acondicionados pero es que también los ventiladores eran escasos. En casa, en concreto, sólo había uno.

Nosotros teníamos la obligación de dormir la siesta o de al menos no hacernos notar. Algunas veces dormíamos pero otras leíamos tebeos en la cama y muchas otras las pasábamos en complicidad en mi cuarto que era el que estaba más alejado de nuestros padres.

Allí hacíamos viajes imaginarios, jugábamos con el Tente, el Mecano o el Exin castillos o simplemente hablábamos de nuestras cosas tendidos en la cama esperando que pasaran aquellas largas horas.

De repente aquellas siestas veraniegas podían verse interrumpidas por el tañir de las campanas de la iglesia que estaba junto a casa. La hora y el sonido sólo podían significar una cosa, tocaban a muerto, algo sin mucho sentido para nosotros.

Ayer al salir de pintura escuche el tañir de las campanas de Valencina y me llamaron la atención porque creo que de una manera muy suave tocaban a muerto.


Un beso muy grande Jon.


P.D. Jon, Aitor, Isa y yo en Carcasonne durante nuestro viaje por el canal du Midi.

sábado, 21 de mayo de 2011

Los buñuelos del Tejar



El domingo día uno fuimos al casetón de la comadre a comer buñuelos toda la pandilla antigua.

La gracia fue que cuando llegó Antoñita extrañada me dijo: "Pero ¿no era en El Tejar?". Me hizo gracia porque siempre había sido así pero resulta que los alumnos han aprendido e incluso mejorado a la maestra y Pepi quiso que fuera allí y los hace de maravilla o sería el hambre que teníamos. Si más buñuelos hacen (Rosario y ella) más comíamos nosotros.

Teníamos muchas cosas que contarnos después de tanto tiempo. El compadre trajo a su madre (92 años) y se fue agregando más gente.

Hablamos de las familias, de los carteles sobre carnavales de Villarrasa que tienen en el casetón José Mª hijo (ganó el premio del cartel del carnaval un año y su madre muy contenta, cómo no). Le prometí un cartel de los tuyos para que lo tenga de recuerdo.

Tu hermana estaba resfriada y ya nos tuvimos que ir para casa y no pudimos ver el video de la boda de Elena.

Pasamos una tarde estupenda y habrá que repetir los buñuelos en El Tejar porque ya llevamos mucho tiempo sin nada con lo tuyo.

Un abrazo con un beso muy fuerte de tu amatxu.


P.D. En un día de campo con los compadres y otros amigos de Villarrasa.

martes, 17 de mayo de 2011

Tu amigo

17 de mayo, 20 meses

Le conocí (o al menos eso creo porque ya sabes que soy una despiste) cuando vino a verte junto a tu amigo Ale al hospital.

Os encontré charlando animadamente en la hora de la siesta y me lo presentaste, aunque ya habíamos hablado alguna vez por teléfono.

Apareció tambien en Córdoba para verte después de la biopsia pero ya no pudo hacerlo. Llegó justamente cuando acababan de ingresarte en la UCI el 16, miércoles. Subió a tu planta pero le dijeron que te habían trasladado y allí nos encontró (a tu madre y a mí) esperando en la puerta una información que no llegó.

Nos acompañó unas horas y comimos con él en la sala de espera de la UCI. Se despidió diciendo que vendría al día siguiente.

El 17, jueves, me llamó por la mañana antes de volver para ver como seguía la cosa y cuando regresó por la tarde ya habías muerto.

Nos acompañó esa madrugada junto a otros amigos tuyos y estuvimos charlando. Me contó que había perdido a una hermana y que aunque ahora lo estábamos pasando mal, luego sería peor y que la familia nunca volvería a ser lo que fue.

Ya no he vuelto a tener noticias suyas y muchas veces pienso que su propio dolor le impide ponerse en contacto con nosotros para no sufrir más.

Gracias por acompañarnos a Jon y a nosotros. Un abrazo muy fuerte.

jueves, 12 de mayo de 2011

San Isidro Labrador
























San Isidro es patrón del labrador y tiene su hueco en este mes de mayo en Villarrasa que con tantas fiestas cuenta, la Santa Cruz de Abajo y la Santa Cruz de Arriba.

De la ermita de la Los Remedios suenan las campanas y nos recuerdan que San Isidro irá por sus calles repartiendo su Amor (con mayúsculas) a todos los villarraseros de nacimiento y adopción.

Algunos años faltamos a la fiesta y este años con mayor motivo (nos faltas tú). Siempre nos hemos rodeado de amigos, algunos de fuera, a los que tanto gusta ese compartir de comida y vivencias.

Mi compadre José Mª acaba de darme la revista de San Isidro que tantos recuerdos me trae. En el árticulo que él ha escrito incluye una fotografía en el que en un charré vamos sus padres, la madre de Pepi, Elena y una servidora que como buena villarrasera me apunté a dar una vueltecita por la romería y ¡anda que no iba contenta! Sólo hay que mirarme a la cara para verlo.

Gracias al pueblo de Villarrasa que tanto me da, incluida la niñez de mis hijos mayores.




Josebe, "la maestra del Tejar".

P.D. En la otro foto Jon sujetando el caballo en el que monta Chari durante la romería.

sábado, 7 de mayo de 2011

¡Jon! Tentación de tí



El título parece de una película, ¿verdad? Pues no, es que en la fotos en que miro, te he visto a tí con tu camiseta roja detrás de la madre de Pepi, con Chari en brazos y con la que tienes otra foto tuya con ella montada en el caballo.

Quién pudiera volver el tiempo atrás y tenerte con tus 18 años llenos de vida y juventud compartiendo esos días de campo con su candela...

Ahí está también nuestro Aitor caminando por la vida pero ¿qué es la vida mi Jon? Un soplo que pasa como las hojas del calendario, acabo de quitar abril y ya estamos en pleno mes de mayo con sus Cruces y sus fiestas. Por cierto, este sábado sale la procesión de la "Coloraita" y el domingo el romero. No sé si nos acercaremos a la esquina de la carretera a verlo, ya veremos.

Cuando veo a la madre de Rosario, a los padres de Pepi,l a los de José Mª, a ellos, ..., ¡qué felices tiempos!

Las tortugas viven 200 o 500 años (siglos) , ¿qué somos los seres humanos en el tiempo? Con suerte, unos años.


Hijo, hasta pronto. Neure bihotza.

miércoles, 4 de mayo de 2011

La cama





En Villarrasa los niños teníamos una libertad bastante amplia en aquellos años pero nosotros aún eramos más libres, si eso era posible, cuando ibamos a Los Pinos.

Cada fin de semana, mi madre preparaba comida y ropa, nos montábamos en el Mini y nos ibamos a la casa que mis abuelos tenían en Los Pinos (Valverde).

A veces paséabamos con nuestros padres por los alrededores pero otras muchas y con eso de que eramos dos, nos dejaban irnos sólos. Eso sí, tenía que ser siempre sin cruzar la carretera próxima a la casa.

Tomábamos el camino de detrás y nos adentrábamos por él entre pinos y eucaliptos, normalmente con un palo como bastón. Jugábamos, hablábamos e inventábamos historias durante esos paseos que tenían normas en cuanto a límite de tiempo y de longitud.

Un día de primavera con nubes blancas dibujadas sobre el cielo se nos ocurrió hacernos un lecho con ramas de eucaliptos. Elegimos un pequeño hueco próximo al camino y allí nos pusimos a realizarlo.

Una vez terminada la faena llegó el momento cumbre: tendernos uno junto al otro a contemplar las nubes y las formas que éstas tenían. Pasado un rato regresamos a casa.

Volvimos a aquel sitio varios fines de semanas repitiendo el ritual de tendernos y mirar hacia el cielo hasta que las ramas se secaron completamente.

Un beso muy grande compañerito.


P.D. Nosotros en Los Pinos.

martes, 26 de abril de 2011

Pintando en casa



Normalmente pinto en clase de pintura. En casa no suelo hacerlo, entre otras cosas, por los olores. Siempre te dije que no pintases en mi casa por mi alergia.

Ayer me dispuse a hacerlo. Coloque las cosas, abrí ventanas y en vez de acompañarme con radio o televisión pensé en poner música.

Tengo un problema con la música. Cuando estudiaba siempre tenía música de fondo ya que me daba compañía y no me impedía concentrame. Ahora ese detalle hace que a veces me vaya a otro mundo y comience a pensar. Normalmente en el coche escucho noticias o programas que no sean de música. Rara vez escucho música estando sóla.

Por ello y como tampoco ando mucho en mi casa, me dí cuenta de que podía ser la primera vez que iba a poner un disco en mi equipo desde que te fuiste. Me acerqué al equipo y vi que tenía un CD dentro aunque yo no suelo dejarlo. En ese momento me vino un flash "¿será de Jon?" Sin verlo siquiera le dí al play y era un disco de Queen. Pensé: "bueno, puede ser mío".

Comencé a pintar (por cierto, una de tus láminas para la clase) pero el disco no sonaba bien. Salte a la segunda canción y continuaba sonando mal. Lo extraje para verlo y limpiarlo y allí escrito con tu letra y como era habitual en tí en mayúsculas y con barras a los lados /QUEEN/

Lo introduje de nuevo y seguí con mi pintura acompañada por la música elegida por tí. Sigues dejándome cosas por todos lados y de vez en cuando encuentro un nuevo regalo tuyo.


Un beso Jontxu.


P.D. Junto a tu furgoneta en la fiesta de tu 40 cumpleaños en El Tejar.

viernes, 22 de abril de 2011

Los demás


Ya sé hace tiempo que formo parte un club peculiar, el de aquellos que han perdido a deshora y de forma inesperada a alguien muy cercano a él.


La pertenencia a ese extraño club te hace recibir mensajes de las personas ajenas al club que te resultan extraños por encontrarse tan lejanos a tus pensamientos y por contra te hace recibir mensajes de ideas parecidas a las tuyas de los miembros de tu club.


Los mensajes de fuera pueden hacer que te sientas incomprendido, dolido o fuera de este mundo aunque la mayoría de ellos intenten animarte y tengan buena intención. Todo ello es comprensible, hay cosas tan fuera de nuestra mente que hasta que no te ocurre no sientes todo lo que ello conlleva aunque seas una persona con bastante empatía. Incluso he llegado a recibir una pregunta que llevaba implícita una sorpresa por mi dolor. No supe qué contestar.


Gracias a Dios existen los mensajes de tus compañeros de desventuras que te reconfortan, te dan una cierta esperanza y te hacen sentir que lo que te ocurre no es nada extraño sino consecuencia de lo que te ha sucedido.


Un beso muy grande Jon.


P.D. Dibujo de nuestra madre realizado como base para el mural que hiciste con él en la facultad.

domingo, 17 de abril de 2011

La muerte


17 de abril, 19 meses

Desde bien pequeña y no sé muy bien el porqué me preocupó la muerte. No tuvimos muertes cercanas a nuestro alrededor ya que a nuestros abuelos maternos ni siquiera los conocimos y los paternos lo hicieron después. Lo más cercano que estuvimos fueron las muertes de nuestra tortuga Cleo y nuestro canario Txistu al que enterramos con una gran ceremonia dentro de una caja de zapatos junto a nuestro padre en el eucaliptal.

Nunca ha sido temor a la propia muerte sino a la de mis seres queridos. Me aterraba y me aterra dicha posibilidad. Recuerdo claramente conversaciones con nuestra madre cuando se acercaba a mi habitación a la hora de dormir en la que le pedía que no muriese nunca y ella me respondía que no me preocupara, que no iba a morirse.

A tí, como iba a decirte semejante cosa, si estabas a mi lado y eras mi igual. Eso no podía pasar por mi mente y tampoco pasaba ahora.

Ahora ese miedo afecta a todos sin excepción. Tu hermano de repente te suelta frases que evidencian el miedo a perder alguien más y yo espero cada amanecer hablar con todos para asegurarme de que están bien.

Aquel 17 de septiembre cuando entramos Aitor y yo a verte a la UCI aún me agarré a la esperanza de que los médicos se equivocasen y te pedí, a pesar de que estabas inconsciente, que lucharas y demostrases tu fuerza. No podía ser posible aquello que estaba ocurriendo.

Aún hoy me sigue pareciendo mentira que aquello pasara y no fuese un mal sueño.

Jon, aquí sigues con nosotros. Un beso muy grande.

P.D. Esta foto está tomada cuando fuimos tres de ángeles delante de los que hacían la comunión aquel año. Yo estoy a la derecha y como siempre tu ibas junto a mí y apareces a la izquierda.

martes, 12 de abril de 2011

Las bicicletas




Antes que las bicicletas llegaron los triciclos. Dos triciclos exactamente iguales que amanecieron en la mesa la madrugada de Reyes. Esta imagen que está en mi memoria no sé si es real o que de tanto contarla nuestra madre ya me lo parece. Seguramente tu dirías que te acuerdas perfectamente.

Más tarde llegaron las bicicletas, una azul para tí y una roja para mí. Nos levantamos también en Reyes corriendo y buscamos nuestros regalos por nuestro pequeño reino que incluían las dos clases y el patio anexos a nuestra casa. Allí, en la clase de nuestro madre aparecieron ante nuestros ojos y las estrenamos por el patio de la escuela.

Ya no lo recordaba pero ahora en que la nostalgia lo abarca todo leí, además de los vuestros, mi libro de Primera Comunión y entre mis promesas "No pelearme con mi hermano" y entre las cosas que daba de los regalos recibidos "Dar la mitad del dinero a mi hermano para las bicicletas". Y no sé cómo nos lo vendieron nuestros padres porque a pesar de ello aún creíamos en Reyes Magos.

Fuimos unos privilegiados porque en el pueblo no había muchos niños con bicicleta. Paseábamos por el pueblo, a veces con nuestros amigos detrás, por el campo, por el patio,...

Se mudaron con nosotros a Aljaraque y además de todos nuestros paseos por el pinar, la usaste para llevar a Aitor a la guardería sentado en la cesta.

Un día llegaste a casa andando y entonces te diste cuenta que tu bicicleta no estaba allí. La habías dejado en la puerta de la Casa de la Cultura pero cuando volviste no estaba. En realidad te la habían robado antes pero al salir como no la viste y estabas cerca de casa ni te diste cuenta. Supiste quienes habían sido pero como la familia no tenía muy buena fama en el pueblo lo dejaste correr.

Así que unos ocho años después sólo quedó una, la mía que aún tenemos en el campo porque me ha dado pena siempre tirarla y ahora, claro, mucho más.



Besos y masajitos Jon.

martes, 5 de abril de 2011

De regreso otra vez


Aunque lo intentamos, tu madre y yo de vez en cuando regresamos a Córdoba. Comienza con sólo unas palabras y a continuación pueden ocurrir dos cosas, que corte la conversación o que enlacemos una cosa con otra sin parar.

Le dije a una amiga mía que olvidase los últimos días pasados con su padre en el hospital, que ese periodo había sido algo muy puntual en lo que había supuesto su vida junto a su padre. Y es verdad, claro que lo es pero ¿quién controla totalmente la mente?

Es cierto que el tiempo ha empezado a suavizar ciertas "imágenes" y no vienen tan nítidas a mi memoria aunque si me lo propongo puedo conseguir traerlas de nuevo. Están ahí, sólo que un poco apartadas.

Mi hermano, tan fuerte, luchaste como un jabato esos días pero el destino ya tenía previsto otro camino para tí.

Jon, lo que sigo teniendo claro es que no volveré a aquella ciudad a no ser por causa mayor.

Un beso muy grande.