miércoles, 16 de diciembre de 2009

Las comidas de Navidad

Jon, llegadas esta fechas empieza el periplo de comidas de trabajo y amigos. Este año no habría ido a ninguna. El mundo sigue girando pero yo me encuentro fuera de órbita. Tanto me insistieron con cariño que me sobrepuse y fui a una comida con mis antiguas compañeras y sobre todo amigas. La comida fue agradable pero me encontré fuera de lugar y hubiera querido marcharme aunque la razón se impuso. Luego fuimos a otro sitio a tomar algo (yo, ya sabes, un refresco) pero en cuanto entré en aquel lugar ruidoso y abarrotado me di media vuelta.

Ahora llegan las comidas del trabajo, el lunes que viene una copa que ofrece la Consejería y el martes (creo) la comida de la Dirección. No iré ni a la una ni a la otra, un montón de gente me asusta y yo no estoy para juergas y risas.

Cuando digo que no voy a celebrar nada este año y que además no estaré por Sevilla, me sorprende que haya alguna persona que me insista como cualquier otro año, como si no fuera por cualquier estúpida razón, como si mi situación fuera normal, ¿es que no sabe que se me ha muerto de mi hermano? ¿Convive conmigo cada día y no sabe lo que sufro? Parece inútil explicarle que todos los días lloro en un momento u otro incluso en el trabajo, que los adornos navideños del trabajo me molestan pero me callo, que todo me recuerda a tí.

Hay otras personas con más empatía que sí entienden o intentan acercarse a tu dolor y que intentan que salgas para continuar tu vida normal pero te respetan. Se nota mucho la diferencia. Yo se lo agradezco mucho pero este año no podrá ser, quizás el que viene.

Jon, sé que estarás en la memoria de tus compañeros y amigos en sus comidas. De eso no me cabe duda.

Un beso muy fuerte de tu hermana.

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