jueves, 17 de diciembre de 2009

Todo tiene solución en esta vida menos la muerte


17 de diciembre, 3 meses.

Jon, a veces, me da por revivir todo lo que ha pasado. Lo repaso todo al milímetro por si algo se pudiera cambiar. He escrito unas crónicas sobre ello, dándoles mil y una vuelta en mi cabeza a tu enfermedad, a los hospitales, a los médicos.

Además del dolor que sentía, pasé un mes muy malo esperando tu diagnóstico. Ya sabes que soy una cabezota y si llego a saber que tenías tratamiento me hubiese puesto como una burra, buscando abogados para una posible demanda. Y total, ¿para qué?, tú no puedes volver y yo, ¿qué hubiese conseguido aparte de volverme loca?

Sí he puesto dos reclamaciones antes de conocer el resultado porque no dependían de ello. Por un lado, la inexistencia de cirujano torácico en Huelva y, por otra, por alguna de las cosas ocurridas en Córdoba.

De la primera, ya tengo respuesta. Una carta muy bien escrita y educada en la que me hablan de números y especialidades para argumentar que no puede haber de todo en todas partes aunque un mínimo sí debe haber, sobre todo cuando se habla de vida o muerte, porque si hubieses tenido cura también hubieses muerto esperando un traslado que tardó demasiado. Parece que aunque el primer derecho recogido en los derechos de los ciudadanos en los servicios sanitarios públicos de Andalucía es “Recibir atención sanitaria en condiciones de igualdad, sin que pueda ser objeto de discriminación por razón alguna, respetando su personalidad, dignidad humana e intimidad”, las personas de Huelva no nos encontramos entre esos ciudadanos.

De la otra, espero aún respuesta. Supongo que será del estilo pero espero que aunque a mí no me lo reconozcan, sirva para mejorar actuaciones y se tomen algunas medidas.

Lo único que querría escribir ahora son maldiciones pero me contengo. Sigo consumida por el dolor y la RABIA.




Un beso, tu hermana.

1 comentario:

  1. Te sigo leyendo, cada día abro este blog para ver si me encuentro algunas letras. Los que rodean a las personas que sufren no pueden hacer otra cosa más que la de hacerles llegar el calor humano de la comprensión y el respeto más absoluto........ sigues navegando en el dolor y en la rabia, no siempre será así......

    Con todo mi afecto, Rosario

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