jueves, 3 de junio de 2010

La niñez


Creo que tuviste una niñez muy feliz y alegre. En los pueblos es así y distinto a las ciudades, todo es de todos. Iglesia, escuela, plaza, ... son pequeñas cosas que echas en falta en lugares más grandes.

Tenías la pelota en la placita, el patio de la escuela, las bicicletas de los Reyes en la clase. Nunca se nos olvidará las caritas de felicidad contemplando los colorines de las bicis en rojo y azul.

En el patio, las casitas (cajas de lavadora y no recuerdo de qué más). Tijeras y cuchillo en mano le hicieron ventanas, puertas, entrada, etc. Les salió redondo, pena que el tiempo que no tiene piedad de nadie, con un chaparrón terminó con ella y adiós comedor, cocina, tienda, ....

La tienda era algo digno de ver, garbanzos, lentejas, alubias, panes, guisantes, leche, etc., todo traído, y cocina de verdad, trocitos de pan, hojas de plantas y flores, carne de hojas gruesas, leche cuando había.

Por cierto, el arroz y los garbanzos se comían con la riña consiguiente al ver que luego no tenían ganas de comer. Si se podía tenían leche de verdad si no, era rápidamente sustituida por agua.

Los primos también participaban cuando venían los fines de semana, todos erais más o menos de la misma edad. En fin, todo un mundo lleno de inocencia que luego al cabo de los años empieza a pediros más responsabilidad (los estudios, la carrera, el trabajo, ... la vida misma).

Mi Jon, ¡cuánto daría por tenerte ahora y no te tengo con tu cuerpo y tus cosas! Como cristiana tengo que creer que estás a mi lado y diciendo: “¡Ay, ama! ¿Cómo pueden pasar esas cosas por tu cabeza?” Es que es muy duro pensar que en plena juventud te has ido con tantas cosas y proyectos por hacer. Tengo que pensar que Dios sabe lo que hace, que era tu momento para reunirte con Él y aunque yo no lo entiendo, ya me lo hará ver ¡Yo qué se cuando es algo bueno para ti!

Dios y Jon, agur, ama.


P.D. Jon, échale una mano a tu madre, que te necesita mucho y te echa de menos. Jon y yo con el puerto de Elantxobe detrás. Un beso, Jhosebe.

domingo, 30 de mayo de 2010

Exposición aula pintura, junio 2003




Para el catálogo que se hizo con motivo de la exposición del aula de pintura del curso 2002 -2003 escribió Jon el siguiente texto:

Apaciguada la fiera interior que cada día se levanta con nosotros, pues el sueño que la puede la dejó tendida, dormitando, nos lanzamos al sol con las garras escondidas en los nudillos y la sangre alborotada de esperanza. En el exterior un mundo, y en él, mil paisajes.

Grandes cascadas babilónicas bañan las riveras desgastadas de las tundras y bellos laureles son vitoreados por los mares, que en su vaivén estudiado, hacen el amor a las orillas.

Son esos momentos de dulce empalago, cuando mirando en nuestro interior vemos a la fiera despertando de su goce e impasibles asistimos al festín aterrador que la conduce; fuera, lo hermoso escupe flores, dentro, el horror humano de la duda.

Creedme, no hay nada más asombroso que vuestro paisaje interior.

© Jon Castizo Ciluaga


P.D. Jon con sus alumnos en un viaje del aula de pintura a Sevilla.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Pasar página

Es curioso el estado de susceptibilidad en el que me encuentro. Me dijo una persona la frase "tenéis que pasar página" el viernes y hoy martes sigo dándole vueltas.

Vino a colación de que le dije que me iba antes a Huelva por un tema familiar y estuve a punto de contestarle pero me contuve porque me dije que no lo iba a entender y además tenía prisa. Sin embargo, se lo comenté a tu madre más tarde.

¿La gente se para a pensar lo que dice? ¿Qué significa pasar página? Pasar página sería cerrar un capítulo de nuestra vida y abrir otro y ¡qué diablos!, de eso nada. Tú eres mi hermano y siempre estarás conmigo, con nosotros.

Supongo que lo que quiso decir con esa frase tan desafortunada es que debíamos continuar nuestra vida dentro de lo posible pero ¿eso cómo se hace? Lo intentamos como podemos y ponemos de nuestra parte haciendo cosas pero no es posible decir terminó el dolor y ya está. ¡Qué fácil lo ve el que nunca ha pasado por algo así!

Un abrazo muy fuerte, Jon.

viernes, 21 de mayo de 2010

El Rocío 2010






Somos de una familia rociera por las dos partes y sí, digo bien, por la paterna y la materna de una forma u otra.

Nuestro padre es de la Palma del Condado, de un pueblo que tiene la segunda hermandad filial en antigüedad de la Virgen del Rocío. Aunque él no es dado a las fiestas y se ha desentendido de lo que es el Rocío, su familia es rociera. Así podemos verlo en fotos que lo atestiguan como en la que adjunto a esta entrada y en la que está junto a sus hermanos: Amalia, Diego, José María, él y Andrés. Nuestros tíos Andrés (que ya está junto a Ella) y Diego tienen casa en el Rocío y tanto el uno como el otro no faltaban a la cita anual más las que se producen durante el año. Así mismo lo hacen nuestros primos y sus hijos.

Nuestro abuelo Pepe a su muerte debía ser o casi el hermano más antiguo de la Hermandad ya que la bisabuela Amalia lo apuntó siendo joven por una promesa y murió con la nada desdeñable edad de 95 años. La última vez que fue al Rocío fue una madrugá, ya fallecida mi abuela, en que le dije que si quería ir con nosotras porque nos íbamos a acercar en el coche. Aún recuerdo su cara llena de lágrimas al paso de la Virgen junto a mi madre que también lloraba a raudales.

Por otro lado, está la parte vasca que aunque no tenía antecedentes familiares, a su llegada a Huelva se unieron a la devoción que tenía el lugar donde vivían a la Virgen del Rocío. Así las hermanas mayores, Begoña y Carmen, se unieron a la hermandad de Huelva para hacer el camino y participar en una romería que no tenía las comodidades de ahora y aunque volvieron a vivir en Bizkaia, no dejaron de visitar a la Virgen en cada una de sus visitas a Huelva y de ver las imágenes que ponían en la televisión. La última visita a la Virgen de la tía Begoña fue en ese último verano en que vino de vacaciones.


Además, también se volvió devota nuestra tía abuela Dionisia ya que cuando estuvo en Huelva para acompañar a mi madre cuando me tuvo, le pidió una gracia a la Virgen que le fue concedida y siempre decía que era muy milagrosa. Y, por supuesto, también mantienen esa devoción las que viven aquí, nuestra tía Miren y nuestra madre, aunque esta última está bastante “rebelde” este año y sus razones tiene.

Aunque esto pueda parecer increíble por la cantidad de gente que va ahora, de pequeños solíamos ir a pasar algún día durante el Rocío, cogíamos el coche, la mesa plegable, la comida y hala, como en cualquier romería nos juntábamos al grupo y pasábamos el día allí. Ahí estamos nosotros en un charret con un caballo "fogoso" durante un Rocío. Tú, con tu ceño fruncido típico en tí, y yo, sonriente. Detrás se ve a nuestra prima Mª José.

Yo no he hecho nunca el camino pero tú te animaste hace unos cuatros años y lo hiciste junto a unos cuantos amigos. Para ti fue una buena experiencia, le hiciste una petición a la Virgen y volviste contento. Tenemos colgada tu medalla en casa. Por mí parte, aunque había dejado de hacerlo por la cantidad de gente que va, el año pasado me animé junto a tu madre a ir de nuevo a ver la madrugá. ¡Quién nos iba a decir lo que nos esperaba en los meses siguientes!

Estos días me he acordado constantemente del abuelo Pepe, de la tía Begoña y de ti. Esperemos que estéis juntos compartiendo esta fiesta.

Un beso muy fuerte Jontxu.
P.D. Como curiosidad podéis acceder a la página http://www.elrocio.net/page2.html que encontré por casualidad cuando falleciste y ver los agradecimientos al final de la misma. En ella se dice literalmente en inglés: We would like to also thank all those who have brought me closer to my faith, and to The Virgin Mary, specially Jon Castizo, and Cristian Almodovar (Nos gustaría también darle las gracias a aquellos que nos han acercado a la fé y la Virgen María, especialmente a Jon Castizo y Cristian Almodovar). ¡Hay que ver por cuántos sitios has dejado tu semilla hermano!

lunes, 17 de mayo de 2010

Sentimientos de fallo


17 de mayo de 2010, ocho meses

No se si esa es la palabra adecuada pero, a veces, en mi regreso a Córdoba siento que de alguna forma te fallé.

Realmente todo ocurrió tan rápido que no pudimos ni pensar, ni siquiera pedir un milagro pero recuerdo claramente cuando me dijiste en la UCI que te encontrabas regular, el barullo de los médicos, como te pusiste nervioso al ver que nos llevaban aparte para hablar y yo, yo te impedí que te quitarás la máscara por miedo a que te pusieras peor y no te dejé hablar.

Seguro que querías preguntar qué pasaba pero te dije que no te preocuparas, que todo iba bien, y que en la próxima visita por la tarde traería papel y lápiz para que escribieras y ya no hubo próxima vez, estabas inconsciente.

¡Qué tonta fui! Con los nervios no caí en buscarte un bolígrafo y un papel allí mismo. Lo cierto, es que no podemos volver atrás y se que tampoco te habría podido ofrecer más información porque ni los médicos la tenían. Te queremos mucho y allí nos tenías a tu lado aunque torpeásemos.

A mí me gusta controlarlo todo y en lo tuyo no he podido hacer nada y me siento impotente.

Jon, todos pensamos en ti y curiosamente tu hermano me sorprendió ayer por su fe en su encuentro contigo en una vida futura. Quisiera recuperar la mía.

Te quiere muchísimo tu hermana.
P.D. En tu portátil he encontrado esta foto tuya de tu último viaje a Madrid con tus amigos Paco, Luis, Isa, Cinta y Luis.

viernes, 14 de mayo de 2010

Granada




He regresado a Granada esta semana y, cómo no, tú has estado presente desde el momento en que empecé a pensar en el viaje.

La primera vez que fuimos a Granada fue en un viaje organizado con jóvenes de Villarrasa en la que junto a sus padres iban dos únicos niños, nosotros.

Teníamos 6 o 7 años y, para variar, como es costumbre en mí (me falta tu memoria), recuerdo poco del viaje: un trayecto largo en autobús, o como se dice en Huelva camioneta, de al menos 5 horas, que durante el viaje había alguien diciendo cosas “picantes” que a nosotros nos asombraban y nos hacían gracia, un hostal no muy potable y del que algunos se llevaron “recuerdos” (¡vaya escándalo para nosotros!), alguna cosa de la Alhambra como el Patio de los Leones y poco más.

Tenemos fotos de recuerdo como las que he adjuntado a esta entrada. En la primera estamos junto a nuestro padre y algunos jóvenes en el Patio de los Leones y en la otra sentados junto a nuestra madre (ojo a las gafas de la época). Nosotros con ropa igual pero de distinto color.

Después he ido un par de veces más de turismo y una de ellas también contigo y un grupo de amigos. Además he ido por trabajo alguna vez que otra aunque ya hace tiempo que no lo hacía.

Ahora he ido a un congreso y para venir he tenido que sobreponerme ya que muchas veces siento un gran hastío, como si no pudiera con las cosas diarias y costara moverse.

Ya que venía, le he dicho a tu madre y a tu hermano que me acompañaran para hacer un miniviaje de placer pero aunque ese era nuestro deseo y veníamos con mucha ilusión, lo que tenemos encima siempre va con nosotros y no hemos podido evitar la pena y los problemas ni aquí. Eso sí, hemos seguido con nuestra consigna de pasear y hemos salido a Sierra Nevada y Santa Fe.

Muchos besos Jon.

martes, 11 de mayo de 2010

El flamenco de la Cruz de Abajo




Como todos lo años, llegó la fecha de la Cruz de Abajo (“la Coloraita”) y con ella la preocupación de buscar sitio donde montarse y los trajes.

Josebetxu no tuvo problema, tenía su traje nuevo y su jinete (el hijo del Mesqui) que la tata Juanita le buscó pero quedaba el Jon por arreglar y la tata quería a toda cuesta que saliera también en el romero de la Cruz.

Le pedimos el traje al primo Javier, se lo probó y le estaba perfecto, era su talla, pero la madre, como vasca que es, no sabía vestirlo, mejor dicho, era el sombrero el que más problemas le dio y en las fotos que le hicieron (como en todas las fiestas) salió el pobre Jon con el sombrero de ala ancha caído hacia atrás como un carretero.

Jon estaba contentísimo con sus compañeros de carreta cantando “Las margaritas” y las de la Cruz de Abajo en voz en grito: “Se creían que iba a llover, se creían que iba a llover” y, más tarde, los vivas a la Coloraita, a la que siempre gana, ..., como si las dos Cruces no fueran la misma. Santa inocencia, el Señor también sonreirá desde el cielo al ver esas cosas.

Ahora Jon, tu estás con Él y te ha llamado bien joven, con tu sonrisa, tu buen corazón que a todos tus alumnos cobijabas, pero eso sí, sin el sombrero de ala ancha y tu sonrisa de niño.

¡Eres mi gitanillo de la Cruz! y Él te acogerá este 2010 sin carreta. Ruega a la Cruz de Cristo (esa que no tiene colores) por nosotros, tanto por los villarraseros de nacimiento como por los de adopción.

¡Qué viva siempre la Cruz de Cristo!

Una villarrasera de adopción, tu madre.

viernes, 7 de mayo de 2010

Incredulidad






No puedo pararme a pensar. Cuando lo hago siempre viene a mi la misma idea, ¿cómo puede ser posible que ya no te vaya a ver más, a tocarte, a hablar contigo?

A pesar del tiempo transcurrido me cuesta mucho trabajo tragarme esta situación ¿llegará el momento en que lo haga?

Hoy, hablando con un compañero, me decía que quería escribir un libro para regalárselo a sus hermanos y sobrinos con la perspectiva que tenía ahora sobre la “bendición” que había acompañado a la muerte de su padre.

¿Bendición? No he entendido muy bien lo que me ha dicho. A mí me resulta imposible pensar así ahora mismo. Puede que su visión sea distinta al ser un padre lo que le falta ya que un hermano debería haberte acompañado toda tu vida.

En esta situación, de lo único que me “alegro” es de haber podido compartir contigo ese mes de hospital que nos permitió acercarnos y hablar más de lo que lo habíamos hecho recientemente, pero ¿de tu muerte?




Te echo mucho de menos Jon.

lunes, 3 de mayo de 2010

La Cruz de Abajo y la tata Juanita


Cuando llegué de maestra a Villarrasa había dos Cruces, la de Arriba y la de Abajo. Por situación de la clase y la casa, vivíamos abajo, por lo que teníamos que ser de la Cruz de Abajo y así fue.

La tata Juanita (que ya forma parte de nuestra familia) crió a Josebetxu y a Jon y decía de ellos, “a Josebe hay que quererla por lo buena que es y a Jon por lo simpático y bichillo que es”.

Tenías una gracia que a todos te metías en el bolsillo y te gustaba hacer rabiar a la tata. Ella no tenía otra obsesión que preguntarte que de qué cruz eras y tú en vez de bajar el dedo para señalar que de la de Abajo, señalabas para Arriba. Ella te decía que te iba a dar una somanta de palos y tu te reías de verla con el berrenchín.

Los había retratado a los dos, los quiere como algo suyo y ahora con tu muerte, ya puedes imaginarte cómo se ha quedado y también el pueblo de Villarrasa que te vio crecer. Querían hacerte una misa allí pero estábamos destrozados con las que llevábamos (Córdoba, Aljaraque y Bellavista) y no pudimos con una más.

Hemos pensado que le daremos un cuadro para que te tenga siempre presente. Como madre tengo que estarle agradecida por tanto cariño como os has dado. Se casó y fue cuando la perdimos materialmente pero seguimos viéndonos y más ahora con lo tuyo.
Gracias Juanita.

P.D. Curiosamente en esta foto Jon está en el romero de la Cruz de Arriba. No se cómo nuestra tata Juanita lo consintió, pero ahí está junto a nuestra amiga Manoli y su hermano Juan Antonio que lleva el carro en el que van junto a otros niños de Arriba. Desgraciadamente Juan Antonio tampoco está ya entre nosotros. Ahora vivirán los dos juntos las cruces de otra manera.

martes, 27 de abril de 2010

Descreimiento

Después de lo ocurrido, además del dolor, la incredulidad y la rabia que siento por lo ocurrido, tengo una total falta de creencia en dos facetas importantes para mí.

Por un lado está la falta de fe. En aquellos momentos tan terribles tuve claro cuando te vi tan mal que había que llamar al capellán para que te diera la Extremaunción. Ya no podíamos preguntarte pero a pesar de tus desencuentros con la iglesia “oficial”, estoy segura que habría sido algo que hubieses querido. A nosotros, nos reconfortó el hacerlo.

Después de pasada la vorágine, inclusive tu cumpleaños, me encontré con rabia y falta de fe. Aunque he intentado acudir a misa alguna vez, las palabras que se dicen me enfadan y en algunos casos me son imposibles de pronunciar “¿Hágase tu voluntad?”. A ello he de añadirle las dudas sobre una vida futura, lo que me repercute en la esperanza.

Dicen que ocurrido algo así, la gente reacciona de dos maneras, aferrándose a su fe o separándose de ella, al menos temporalmente. Quisiera ser de los primeros, al menos tendría un consuelo.

Por otro lado está la pérdida de creencia en la ciencia. Yo soy de “ciencias” con todo lo que ello conlleva, me encanta leer sobre nuevas cosas, descubrimientos, historia e incluso avances médicos.

Se que hay enfermedades sin cura y pienso además que hay ramas de investigación olvidadas excepto por los que sufren dichas enfermedades y sus familias, pero lo que ha supuesto un tremendo revés para mí es que te llevaras más de un mes en un hospital del llamado Primer Mundo y no supieran detectar lo que te pasaba antes de tu muerte. Nuestro primo Iñigo lo resumió bien cuando me llamó: “Pero, ¿eso cómo puede ser?, ¿qué clase de hospital es ese? Parece que no estemos en pleno siglo XXI...”

A causa de esto mi falta de confianza en la medicina es total pero la cosa ha ido a más allá y ahora, por ejemplo, acumulo revistas del Muy Interesante sin abrir. Internamente pienso que para qué saber más.

Supongo que hará falta tiempo para recuperarse pero todo ha cambiado para mí.

Un beso grande Jon.

jueves, 22 de abril de 2010

El regreso



Por fin hemos vuelto al lugar en que dejamos tus cenizas. Por una cosa u otra, incluido un invierno muy lluvioso y que teníamos que estar preparados, no lo habíamos hecho hasta ahora.

Llevamos unos días fatal y he aprovechado el día de feria de abril para coger un par de días más y tener unas pequeñas vacaciones para hacer lo que nos apeteciera.

Tu madre y yo habíamos decidido no esperar más e ir a la sierra uno de estos días y se lo dijimos a tu padre y a tu hermano por si querían venir, sin presión, cada uno que haga lo que pueda y le pida el cuerpo. No vamos todos al mismo ritmo en este duro camino.

Hoy amaneció lloviendo de nuevo pero paró y al final nos hemos decidido a ir y así, como quien no quiere la cosa, lo hemos hecho los cuatro.

Hemos paseado hasta el lugar en que te dejamos y de repente allí estábamos, los cinco juntos, apenas sin hablar, cada uno con sus sentimientos e ideas. En realidad habrá que creer que siempre estás con nosotros pero al menos en "cuerpo" y alma es la primera vez que lo hemos estado desde ese día de Córdoba.

Allí te hemos dejado, sólo, pero rodeado de ese paraje maravilloso con una primavera en todo su esplendor.

Un beso muy fuerte de tu hermana.


sábado, 17 de abril de 2010

El móvil


17 de abril, 7 meses

Ayer llamé para dar de baja tu móvil. Por fin habían pasado los 18 meses de permanencia en la compañía que hay que cumplir incluso después de muerto porque si no te cobran dinero. Para qué voy a decir la compañía y aunque se que todas las compañias son parecidas no pienso apuntarme nunca a ésta.

Cuando llamé a atención al cliente les dije para qué llamaba y me pidieron la clave tuya como usuario y como no la sabía me dijo que no podía hacer lo que le pedía y le contesté ¿has oido que mi hermano ha fallecido? ¿cómo piensas que te va a llamar? Están hartos de recibir llamadas y del "pequeño" detalle no se había enterado. Me pidió disculpas y me dijo lo que había que hacer. Curiosamente me dijo que a partir de 24 horas ya estaría dado de baja, o sea, hoy. A continuación les envié por fax lo que me pidieron (básicamente el certificado de d.) y sufrí una pequeña crisis. Sabes Jon, curiosamente tengo junto a mí una compañera que ha perdido su hermana, hablamos algunas veces de ello y ayer al verme llorar, ella también lo hizo.

Ha sido muy duro para mí, poco a poco vas perdiendo todo el contacto con este mundo en el que vivimos. Esta semana cerraremos tus cuentas y ya no te quedará nada.

Se que en el fondo no es cierto, nuestro amor (el tuyo y el nuestro) permanece y nos has dejado tantas cosas que son innumerables, pero la mente no se controla y parece que te dejemos sin nada.

Un beso muy grande, Jontxu.

P.D. Jon en la facultad junto a la escultura en bronce que hizo. Le encantaba y se hizo esta foto junto a ella.



lunes, 12 de abril de 2010

El dormitorio

No se si mi dolor esta cambiando pero lo cierto es que aunque siempre estás en mi mente y me acuesto y me despierto contigo, consigo “controlar” alguna de mis ideas obsesivas e intento dejar de pensar en ellas. Si me pongo a pensar, todo se me viene encima de nuevo y me sigue pareciendo increíble lo que ha pasado. ¿Cómo es posible que hayas muerto así y tan joven? Por mi mente jamás había pasado esa idea.

Este fin de semana hemos estado en Punta pintando el dormitorio principal. Hace unos tres años lo reformaste, pintaste las puertas de los armarios de colores, las paredes de un naranja fuerte, hiciste una especie de cama japonesa (un poco incómoda por la altura) con la ayuda de Aitor y lo decoraste acorde a ello.

La última vez que usaste la cama fue antes de tu viaje a Ávila porque a la vuelta, la semana que estuviste en casa tomando antibióticos, preferiste dormir en una cama alta ya que te costaba trabajo levantarte de la tuya. ¡Quién nos iba a decir que esa sería tu última semana en casa!

Hemos quitado la cama precisamente por la incomodidad. Si tus padres quieren dormir allí necesitan una cama más alta. También hemos colocado las lámparas que trajiste para el cuarto y por último hemos colocado un paisaje tuyo alargado como cabecero.

No queríamos cambiarte el color y tu madre y yo nos resistíamos a ello, pero el naranja se come todo de la nueva decoración y sobre todo el paisaje tuyo tan fantástico que pusimos, así que no nos ha quedado más remedio que pintar las paredes.

Me he sentido como si perdiera algo más de ti. Probablemente es una tontería y es posible que la gente no lo entienda pero me ha sentado mal hacerlo. Eso sí, siguen tus fantásticas puertas que nos encantan.

¡Desearía tanto recibir una llamada tuya! A lo mejor me aliviabas un poco este dolor. Un beso muy grande.

miércoles, 7 de abril de 2010

El Club de los Cinco




Desde bien pequeños, nuestros padres nos acostumbraron a leer, ya fuera tebeos o libros infantiles. Nos íbamos a la cama en cuanto sonaba aquello de “Vamos a la cama que hay que descansar...” y jamás veíamos la tele por la noche pero eso sí, ese era nuestro rato para la lectura. Daba igual lo que fuera, todo lo que caía en nuestras manos era devorado y entre T.B.O.s, Zipi y Zape, Mujercitas, Platero y yo, El Capitán Trueno o Mortadelo y Filemón, leíamos con mucha ilusión los libros de “Los Cinco” de Enid Blyton. Algunos eran nuestros pero otros eran prestados por las primas.

Cuando podíamos jugábamos a “los Cinco” y necesitábamos, además de ser cinco, el “club” y el sitio ideal para ello era la leñera de los Pinos.

En la leñera que estaba separada de la casa había dos antiguos hornos en desuso donde en tiempos hacían pan nuestras bisabuela y abuela. Además como en la casa no había agua corriente ni aseo, con el tiempo se transformó y se incluyó en ella un váter, una palangana para limpiarse y una ducha que consistía en una especie de regadera que colgaba de techo y de la que se tiraba con una cuerda para que te cayera el agua. Además, y por eso lo de leñera, guardábamos en ella la leña para la chimenea y aún quedaba hueco para nuestros juegos.

Cuando nos visitaban los primos, el club era formado por Miren, Begoña, Sonia, Jon y yo (Crisanto era pequeño) pero en una visita de nuestros primos Iñigo y Aitor, que vivían en Bilbao, los mayores no tuvimos reparos en quitar a Sonia del club e incluir a Iñigo. Aún recuerdo lo mucho que rabiaron tanto Sonia como Aitor y cómo llamaban a la puerta de la leñera.

Y allí en aquel pequeño mundo que formaba los Pinos, vivimos mil y una aventuras del Club de los Cinco.

Muchos besos a todos y en especial a ti Jon, el primer miembro en dejarlo definitivamente. Te quiero.
P.D. El club, que era compartido con el vecino y de ahí lo de las dos puertas, y los Cinco, Miren, Begoña, Sonia, Jon y yo con nuestra madre.

jueves, 1 de abril de 2010

La txalita (ternero) y la cigüeña




Jon era el encargado de ir por la leche todos los días a la esquina de nuestra calle (Villarrasa), donde tenía la mujer dos o tres vacas.

Siempre iba saltando con la lechera en mano (que aún está en el campo). Era un cascabel de alegría. Entre los dos hermanos no había rencillas porque para Josebe, que era más tranquila, era una liberación.

Sigamos con mi “trasto” que no se ni cómo no tiraba la leche con los brincos que daba pero cuando llegaba allí, le gustaba ver a la mujer ordeñando las vacas.

Una de las vacas estaba en estado y como es natural el tiempo no pasó en balde y nació la txalita. ¡Oh, maravilla! Se encontró con ella mamando con su madre y le preguntó a la mujer: “¿esto de dónde ha salido?” y la señora le dijo que la trajo la cigüeña.

Jon se le queda mirando y le dice: “no, esta ha nacido de la mamá que la tenía en la barriga y ya no la tiene”.

La lechera reconoció su error y le dijo que sí. Acto seguido nos contó la historia a nosotros y a todo el pueblo, parecía que la txalita era algo suyo y en parte llevaba razón ¿Quién la había visto crecer día a día y ahora la veía junto a su madre como un ser más? Hasta se permitía acariciarla. ¿Se puede tener más suerte?

Y ese era mi Jon, seguro que ahora estarás en el cielo sonriendo.
¡Amor mío! No te digo adiós porque estás conmigo. Ama.

P.D. En una foto ama y yo subida en una txalita y en la otra yo junto a Jon que estaba en el capazo. Las fotos están hechas en el campo de la "parienta" de la abuela María donde ibamos con ella a pasar el día y se cogían gurumelos con un pincho que aún está en nuestra casa de campo. Jon, además de contarnos la historia a mí me llevó acto seguido a ver la txalita.